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Las barras de Carlos García

Carlos Garcia_Foto Marcel Cifuentes/Cortesía Alto

Las buenas conjunciones hay que aprovecharlas. El chef Carlos García del restaurante Alto sentía las ganas de proponer también, en otro espacio, «una cocina más sencilla, de todos los días». Un local en el Altamira Villages -ese nuevo espacio de estreno en Caracas donde coinciden varias propuestas-  dio el escenario que buscaba y allí estrenó el pasado 23 de julio, Alto Bar con buen augurio.

En un espacio informal, con terraza abierta y dos niveles, se puede comenzar la noche ante una carta que anuncia, con honestidad y en franco «venezolano», que la primera alternativa son «Vainas para picar». Allí se pueden compartir platos con gusto cercano y cuidada propuesta como la brioche de asado negro y plátanos; una bandeja de ‘fritangas’ donde coinciden empanaditas, tequeños y croquetas como la de morcilla; un aguacate relleno que recuerda al emblemático coctel de camarones o los patacones con pernil y ensalada rallada. Todos propuestos con el talento de este veterano que ha apostado por los sabores propios para ofrecerlos con mirada nueva.

«Queremos ofrecer platos de comfort food , donde no sientas la presión de lo desconocido. Que sea una proopuesta para disfrutar sin formalidad», cuenta García. El bar ofrece vinos -por copas o en botella- destilados, espumantes, y una carta de cocteles con tres variantes: Los clásicos, los «nuestros»- como guarapitas- y los del bar con recetas propias.

Un domingo al mes, propondrán un drunch: es decir, una inusual propuesta de brunch, pensada para adultos, que comienza a las 11:00 am con la barra abierta.

Alto Bar está en Altamira Village donde convergen la Avenida Luís Roche y la 5ta. transversal de Altamira, Municipio Chacao, Caracas. Abre de sábado a martes de 5:00 pm a 2:00 am. El precio promedio puede estar entre 1700 Bs. por persona. No se requiere reserva.

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El bar de Edgar Leal

Los lugares suelen tener el espíritu de quien los crea y lleva sus riendas. El día que se estrenó Leal Bar, quedaba claro que este espacio tiene la impronta amable del chef Edgar Leal y su esposa Mariana Montero.

Mientras lleva las riendas de su restaurante, Edgar Leal estaba en la pesquisa para un nuevo local para seguir creciendo. El lugar que antes era de Vinósfera en Las Mercedes, quedó disponible y fiel a su máxima de que el local dicta lo que será el sitio, el chef apostó por Leal Bar.

“En Caracas el punto te dice qué hacer. Y éste era perfecto para un bar”, cuenta. Así, este mes abrió este espacio donde se puede almorzar al mediodía, tomar unas copas luego de la oficina y extenderlas mientras transcurre la noche, acompañados de música y la alternativa de picar o cenar.

A cargo de la carta y la cocina está la talentosa chef Mariana Montero y allí proponen alternativas para distintos gustos, solvencias y apetitos. Desde tequeños, sardinas en escabeche, quesos de cabra de José María e incluso medallón de foie gras para comenzar o picar, pasando por creppes – como la de pato- carpaccios tibios, sándwiches y tres platos fuertes.

El lugar va adquiriendo sus propias dinámicas y el piso de arriba pareciera que va siendo el espacio para quienes prefieren cenar. Diego Rivas, quien regentara un bar en su Uruguay natal, recibe amable a las visitas.

“Tenemos una cava de vinos como en Leal a 18°”, se precia Edgar, en este sitio donde es posible optar por cocteles, cervezas, vinos o destilados.

*Leal Bar está en el Centro Comercial California Mall, PB, Las Mercedes, Caracas. Abre de lunes a domingo, desde las 12.00 del mediodía. De lunes a miércoles hasta las 12.00 am. Jueves a sábado hasta las 1.00 am. Domingos hasta las 11.00 pm. Teléfono: 0121 9938627.

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Tres en Margarita

Margarita no sólo tiene un paisaje que es una bendición. Además ofrece lugares dónde comer bien, que valen la visita. Estas son tres gustosas opciones, de la diversidad que ofrece la isla

 

 

Mondeque sabe a mar.  En este lugar, breve y amable de Pampatar, se da una especial conjunción que invita a volver.  Allí, la carta enunciada en una pizarra, se ofrecen las maravillas del mar de Margarita, con recetas que cuentan con el aval del conocido chef Sumito Estévez, quien recibe a las visitas cuando está en la isla donde vive.

Los productos frescos del mar llegan gracias a su socio Maurizio Della Porta, ingeniero por vocación y pescadero por elección. En sus recorridos madrugadores por la isla consigue especies  poco habituales, que además ofrece selladas al vacío en este lugar que también es pescadería.

En la carta están el salpicón de pulpo, los abalones en tres formas, el escabeche de pescado o los Fish and Chips. De postre, el bombón de piñonate con queso de cabra ya es una ineludible referencia.  En la cocina los acompaña el joven cocinero Edgar Márquez. Esta temporada vacacional abren todas las noches.

Mondeque está en Calle Joaquín Maneiro, Pampatar, Margarita. Teléfono: (0295)988 0859.

 

La repisa en La Asunción. Una casona de 90 años en La Asunción recobró nueva vida. Mantiene sus pisos originales y puertas, pero ahora está remozada y es escenario de nuevas dinámicas. De noche, de jueves a sábado, se transforma en La Repisa, el grato restaurante que desde hace nueve meses propone Mauricio García y su esposa Martha Lara.

Allí proponen una carta donde aprovechan ingredientes de la isla, pródiga en buenos productos del mar y ricos sabores. “Son medias raciones para que la gente pueda compartir y probar más”, cuenta García. Reciben con buena música, tostones como antesala y luego se puede elegir entre platos como las empanaditas de distintos rellenos, pulpo grillado o pargo con reducción de chorizo ahumado. En esta época proponen un tapeo margariteño con siete opciones. El vino se lleva y cobran el descorche.

La Repisa está en la calle Unión de La Asunción. Casa9.-72.  Margarita. Teléfono: 04122194800. Funciona de jueves a sábado a partir de las 7:00 p.m. Amerita reservación previa. Los precios de los platos salados van desde Bs.85 a Bs. 175. Precio de descorche del vino: Bs. 150.

El buen gusto de Miragua. Frente a la generosa vista de Playa el Agua en Margarita aguarda, en su blanco característico, Miragua, el restaurante que creara hace cuatro años Rafael Oliveros en el mismo sitio donde naciera.

Oliveros, artífice de fiestas que llevan su impronta, mantiene el lugar con sus orquídeas perennes, su presencia atenta y los platos con los productos del mar cercano: mariscos y pescado que se puede servir con tostones o ratatuille hecho por manos margariteñas. De su etapa en el restaurante White en Caracas, este local heredó la hamburguesa con sobrados fieles. Promete abrir otro espacio en las cercanías. Tiene sus sillas de extensión para comer frente al mar.

Miragua está ubicado en Playa el Agua.

 

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Comer en Mérida

Mérida es un destino generoso, de gente amable, buenos productos y mejores sabores. Aquí, las gustosas iniciativas de varios emprendedores, para quienes vayan en esta temporada.

 

 

La posada de Xinia y Peter. Xinia Camacho aprendió a cocinar por amor a Peter. A los 16 años se casó con él, llevan 46 años juntos y se profesan cotidianamente un embeleso de eternos enamorados. Esas recetas que aprendió Xinia han sido, son y serán una de las buenas razones para visitar  Mérida, el lugar que eligieron para vivir hace 26 años. Su posada Xinia y Peter en La Mucuy baja, ha crecido al ritmo de los proyectos levantados con entrega y cariño. Allí es posible olvidar cualquier agobio, sentarse a la mesa con mirada a la montaña, beber el agua de manantial que envasa Peter con cristales de cuarzo para aplacar hasta la sed del alma y probar alguno de los platos que salen de una cocina siempre feliz, aunque esté en ebullición. Ahora allí, el joven chef merideño Néstor Gutiérrez, se encarga de proseguir el sello de la casa. Cuando Peter  toca con su armónica Over the Rainbow, la visita pasa a ser excepcional.

*La posada Xinia y Peter está en La Mucuy Baja. www.xiniaypeter.com Teléfono: 02742830214. 0416 8747698.

El Melao de Issam. El lugar sorprende de entrada. En el Centro Comercial Mileniun aguarda Melao, con decoración sobria, amplio y con mirada a la montaña. Su chef y socio, Issam Koteich, tiene esas gustosas mezclas posibles en este país. Es de familia siria, nació en Maracaibo, se crió en Mérida desde los 10 años y se formó como cocinero en España, Francia e Inglaterra. Tras trabajar cinco años en Dubai, volvió hace dos a Mérida y comenzó a cocinar a fuego lento el restaurante que abrió recientemente. Ese historial de vida y su formación puede leerse en sus platos donde apuesta por “una cocina creativa, recetas propias y una propuesta sencilla, aprovechando los ingredientes que Mérida ofrece”. Allí procura un equilibrio entre lo más solicitado y su apuesta por aprovechar los sabores de la región desde su mirada y técnica. “Quiero demostrarle a la gente que con lo que tenemos, se puede lograr algo espectacular”. En su local tiene propuestas como el tartar de trucha, un carpaccio en el que la carne se madura durante 21 días, croquetas de chistorras elaboradas en Mérida o un postre que le recuerda a Venezuela: torta de auyama con melao y queso de cabra.

*El restaurante Melao está en el C.C. Milenium, Nivel 1. Urb. Carrizal, Avenida Andrés Bello. Mérida. Teléfono:0274 2408055.

La casa de Mirén Apenas se atraviesa el umbral de su hogar en La Pedregosa de Mérida, se constata que se llegó a un lugar de excepción. La casa lo confirma: El comedor aguarda con la calidez de los lugares con vida. Mirén Goñi de Fontoba recibe con una vitalidad que contagia, el acento vasco que la acompaña y la generosidad siempre presente en tierras andinas. Hace 25 años dejó Caracas junto a su esposo y cerró el capítulo de su historia de sabores en la capital donde regentaban el bistró Miramelindo en el CCCT. En Mérida prosiguieron su propuesta de platos vascos bajo el mismo bautismo en su restaurante. Hasta que se jubiló hace tres años y pronto entendió que el descanso estaba en los proyectos constantes. “Me di cuenta que me aburría demasiado”. Fue así como decidió ofrecer sus platos vascos en casa. “Puede ser para una persona o 50”, comenta. Aunque algo esta claro: sólo un grupo por día. Ante sus comensales, ofrece un menú dirigido de sabores de su tierra de origen, que puede comenzar con bocados para picar, sopas calientes, pimientos de piquillo rellenos, cordero o pato. “Depende mucho de lo que consiga. No soy de las que propone cosas fijas siempre”, dice.

La casa de Mirén queda en La Pedregosa Mérida. Recibe previa reservación a través del teléfono: 0274: 2663880.

Los colores de Pra Pra. El buen gusto del lugar se agradece como una buena noticia. En el restaurante Pra Pra de Mérida se comprueba que la ciudad ofrece novedades por explorar en sus mesas. “En Mérida hay muchos haciendo cosas nuevas. Hay un movimiento gastronómico interesante, con gente joven y nuevas propuestas”, asugura Alejandra Gibert que forma parte, como cocinera, de esa avanzada. Gibert, joven chef y arquitecto merideña, combinó en ese local esas dos vocaciones. En agosto del año pasado, junto a su esposo Gabriele Ferri, decidieron emprender el sueño compartido: El del restaurante propio, con barra incluida, donde además se escucha jazz en vivo al caer la noche.

En una pizarra está la carta que Gibert propone: Croquetas con chorizo ahumado del páramo. Platos que incluyen las hortalizas que cultiva Beatriz Hermelín en El Vallecito. Los raviolis negros que alguna vez la embelesaran en Turquía. “Son los sabores que han quedado en mi memoria gustativa”, dice esta cocinera de familia, merideña de nacimiento, con sangre española y formada en la escuela Hoffman de Barcelona.

*El restaurante Pra Pra está en la Avenida Los Próceres. Centro comercial Plaza Los Próceres. Nivel Mezzanina. Mérida. Abre de miércoles a domingo de 12:30 m a 1:00 am. Los domingos sólo mediodía. Los jueves en la noche ofrecen jazz en vivo

Teo en De La Capellania. El joven chef Teo Zurita creció en una finca de Bailadores donde prosperan las fresas y las moras que su familia transforma en mermeladas y postres. Ahora, en su restaurante De La Capellania, entiende que un buen plato comienza desde el vínculo con el productor: una ventaja posible en Mérida donde los ingredientes llevan simbólicamente el apellido de quien los cosecha: “Uso los brotes de Beatriz Hermelín. Las lechugas hidropónicas de José Manuel García. Nuestra fortaleza es el contacto directo con ellos. Te proponen una hortaliza antes de cultivarlo y te llega en menos de 24 horas de cosechada”.En el restaurante de Zurita la trucha de la región puede servir para una mini hamburguesa al ajillo con rúgula. Pero también ha propuesto platos como su versión del Currunchete para San Juan: una propuesta renovada de un dulce tradicional.

*El restaurante De la Capellania está en el Centro Comercial Plaza Mayor.

Miel y canela.  Richard Sosa tiene 20 años en las cocinas y ahora a cargo del restaurante Miel y Canela en el Hotel La Pedregosa. Allí coincide en apostar por los sabores merideños.  “Aprovechamos un producto de buena calidad unido a la tendencia de reivindicar lo propio. Tenemos el contacto directo con el productor y allí se genera el vínculo”.Este octubre irá a Europa junto a Xinia, Peter y Teo Zurita a offrecer esas propuestas.

* El restaurante Miel y Canela está en el Hotel La Pedregosa.

Bistró en KQT. Sobre la mesa hay arepitas de trigo recién hechas. Tres tipos de quesos madurados, que revelan la calidad de lo que se elabora con esmero. Una mantequilla fresca hecha en casa. Mermeladas de frutas merideñas, más allá de las fresas. Ante esa mesa generosa, se agradecen las maravillas posibles en esta región amable por naturaleza. María Eva Vegas llegó a Mérida desde Caracas hace 38 años. Junto a su esposo Daniel comenzaron a trabajar esta finca en Cacute y se estrenaron en la elaboración de quesos propios y mermeladas. Junto a sus hijas, Anita y Gloria, elaboran un queso tipo holandés bautizado Mucuchíes que madura durante tres meses. Otro, inspirado en el Pecorino que madura seis y el siguiente que espera un año para estar listo. Ahora, en ese mismo espacio, proponen un pequeño bistró, con esos sabores artesanales.

* Alimentos KQT están en Cacute, Mérida. Teléfono: 0274 4160630. www.kqt.com.ve

En la Pedregosa alta y en las cocinas de la posada spa La Sevillana, el joven chef Nelson Castro también propone una cocina vinculada al producto y a esta región donde llegó para quedarse hace dos años. Luego de trabajar en el restaurante Sibaris, en Tenerife, España y junto al esmerado chef Takeshi Nagahama en Mérida, ahora propone platos con sabor a esta tierra. “Estoy enfocado en una nueva cocina merideña. Aplicar la técnica que conozco a los productos de la región”. Así, puede proponer Trucha curada en gelatina de miche, conejos de Jají o Cochinillos de Tóvar.

*El restaurante La Sevillana está en La Pedregosa Alta.

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El centro del buen café

Caminar por la avenida Urdaneta en el centro de Caracas y llegar al café ArteSano, es una experiencia que se agradece. En ese espacio breve pero bien cuidado, el cocinero merideño Antonio Gámez, sus socios Angel, Julio Rincón, Manuel Vivas  y su equipo  apuestan por los buenos sabores venezolanos.

La propuesta se concentra en una carta  sencilla donde todo es esmerado. El café que proponen tiene una historia que admira: es café azul de Ruben Gozaine, un productor que en Portuguesa apuesta a la excelencia del mejor grano local, que amerita esmeros en el proceso para dar lo mejor de sí. «Están rescatando el café de alta calidad en Venezuela.  Ellos lo procesan, lo secan en patio y lo tuestan. En Europa le dieron 82 puntos de café especial. Queremos ser una vitrina de ese trabajo admirable. En Venezuela tenemos un café excepcional pero se suele procesar mal. Nosotros le compramos directamente al productor a un precio mayor del habitual. No hay mejor café en Vzla que el que ellos están logrando», cuenta Gámez.

La barista Gabriela Sari, esposa de Gámez, se formó en los esmeros del café junto a Gozaine y acaba de llegar de Chile  donde aprendió más sobre este oficio de detalles. Allí se encarga de lograr tazas con fieles que hacen el peregrinaje sólo para tomarlas.  «Tengo la convicción que en menos de dos años podamos exportar el café venezolano», cuenta Gámez mientras planean una carta de carajillos con licores venezolanos.

En este café breve ellos apuestan por elaborar todo en casa. Si no, lo compran a quienes consideran «maestros del gusto»: artesanos que en las regiones apuestan al mejor producto. Los cachitos son elaborados con el jamón ahumado que ellos mismos elaboran, mientras comienzan su propia producción de embutidos como morcillas y chorizos. El queso ahumado de los pastelitos les llega desde Mérida, así como el vino de moras Alegría que ofrecen en el local. Los golfeados los elaboran con el papelón que traen de Mérida y Trujillo. El queso de mano que pronto usarán será de Belén, con fama de ser uno de los mejores. El chocolate espeso bien vale la visita.

Ya tienen en dos locales que  surgieron, casi al mismo tiempo -hace año y tres meses- en el centro de Caracas. Uno en la Candelaria, otro cerca de la Plaza Bolívar.

La propuesta toma incluso la calle. Una vez al mes, en el boulevard Panteón, ofrecen catas gratuitas de café e incluso demostraciones – y entrega de recetas- de platos tradicionales como el pelao guayanés, el asado negro o el palo a pique llanero. «Son platos que se estaban perdiendo». Cuando los muestran y dan a probar, coinciden en la calle la admiración de quienes no los conocen o los comentarios de quienes sí los tienen entre su repertorio familiar.

*Artesano está en La Candelaria, cerca de la Avenida Urdaneta. Entre esquinas de Platanal y Desamparados. Doblando en la esquina de Sofitasa. Abre de 6:30 am  a 7:30 pm de lunes a viernes. El otro local está junto a la catedral, muy cerca de la plaza Bolívar de Caracas. Su Twitter: @artesanocafe

 

 

 

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Desayunos de domingo

Es un ritual que merece celebrarse. Aprovechar la distensión de este día para un buen desayuno compartido. Y los sabores venezolanos pueden ser gustosos protagonistas de las mesas. Quienes amanecen hoy con buen apetito, poco ánimo de cocinar y las posibilidades de salir, tienen nuevas y gustosas alternativas.

En el restaurante Leal estrenaron una carta de desayunos para sábados y domingos que comienzan a las 9:00 a. m. y se extiende hasta que empieza el almuerzo. En ellos, los chefs Edgar Leal, su esposa Mariana Montero y Daniel Torrealba, que los acompaña en las cocinas, ofrecen un repertorio amplio para quienes ese día dejan aparte el conteo calórico: bollitos de chicharrón picantosos, empanadas con mariscos, huevos rotos con chorizo y morcilla. Claro, también hay granola con leche y frutos secos. Jugos, mimosa o cervezas. Incluso una sopa «al despertar de la fiesta».

En el nuevo Caffé de Mokambo de La Castellana también se abre la alternativa desde las 7:00 a. m. y todos los días de la semana. Allí es posible desayunar desde empanadas hasta el clásico criollo.

Siguen además las alternativas que sus fieles conocen: los desayunos de Mokambo, con concurrida fanaticada, y los de su hermano Antigua. Las propuestas de Franca Coffeecakes también en Las Mercedes. Chacao Bistró y Arábica en Los Palos Grandes son espacios conocidos para el desayuno de domingo. Llegar temprano siempre ayuda a evitar la espera en los lugares más concurridos.

*Leal está en la calle Madrid de Las Mercedes, Caracas. Teléfono: (0212) 9938684. Caffé de Mokambo está frente a la plaza La Castellana. Torre Digitel. Teléfono: (0212) 2623019. Mokambo y Antigua están en la calle Madrid de Las Mercedes. Arábica está en la av. Andrés Bello con 1ra transversal Los Palos Grandes. Franca está en La Principal de Las Mercedes. Chacao Bistró está en la calle Urdaneta con Miranda de Chacao. Todos en Caracas.

 

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Pra Pra en Mérida

El buen gusto del lugar se agradece como una buena noticia. En el nuevo restaurante Pra Pra de Mérida se comprueba que la ciudad ofrece novedades por explorar en sus mesas. “En Mérida hay muchos haciendo cosas nuevas. Hay un movimiento gastronómico interesante, con gente joven y nuevas propuestas”, asugura Alejandra Gibert que forma parte, como cocinera, de esa avanzada.

 

Gibert, joven chef y arquitecto merideña, combinó en ese local esas dos vocaciones. En agosto del año pasado, junto a su esposo Gabriele Ferri, decidieron emprender el sueño compartido: El del restaurante propio, con barra incluida, donde además se escucha jazz en vivo al caer la noche.

En el diseño está el sello de Gibert y su formación arquitectónica. En las paredes, los cuadros del artista merideño Miguel Molina ya que este espacio también es galería. Junto a la barra, una selección de vinos, pensados para la propuesta. Y en una pizarra la carta que Gibert propone: Croquetas con chorizo ahumado del páramo. Platos que incluyen las hortalizas que cultiva Beatriz Hermelín en El Vallecito. Los raviolis negros que alguna vez la embelesaran en Turquía. “Son los sabores que han quedado en mi memoria gustativa”, dice esta cocinera de familia, merideña de nacimiento, con sangre española y formada en la escuela Hoffman de Barcelona.

Tienen además la gustosa cercanía con productores que apuestan por ingredientes de excepción, cultivados en esta tierra generosa:  “Souki me trae las alcachofas. Roberto, frutas como el lulo. Conocí hace poco a quienes cosechan las papas negras en Timotes”, cuenta ella en ese descubrimiento que apenas comienza.

El restaurante Pra Pra está en la Avenida Los Próceres. Centro comercial Plaza Los Próceres. Nivel Mezzanina. Mérida. Abre de miércoles a domingo de 12:30 m a 1:00 am. Los domingos sólo mediodía. Los jueves en la noche ofrecen jazz en vivo

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Corea en Los Palos Grandes

Quien camine por la primera avenida de Los Palos Grandes, donde aguardan varios locales chinos, una pescadería emblemática, un restaurante peruano, otro venezolano y un siciliano, podrá  comprobar la diversidad posible en esta ciudad y en pocos metros cuadrados. 

Al final de  la calle está, desde hace tres años, Din Din Korea que desde el bautismo anuncia su propuesta. Afuera, seguramente la dueña y cocinera, Kang de Kim, estará escogiendo los repollos coreanos, que luego de fermentar tres semanas en picante y especias, se transforman en el emblemático kimchi. Esa transformación ocurre en unas neveras especiales que traen de Corea y que sustituyen el antiguo procedimiento de enterrarlo en vasijas en la tierra.

Esto lo cuenta Jonathan, hijo de los dueños, desde sus rasgos coreanos y su acento de venezolano asimilado. Sus fieles saben que este restaurante, sencillo y familiar, comenzó en una quinta en la Castellana, bautizada Din Din, donde Kin Tae Hyun y su esposa Kang comenzaron por esos enlaces imprevistos que ensaya el destino: Eran comerciantes. Unos amigos -los mismos que apostaran por un restaurante coreano en las Mercedes- ensayaban en esa casa un comedor con sus recetas. Al irse le propusieron a los Kim quedarse con la propuesta, en vista de las dotes de ella como cocinera. Allí estuvieron durante cinco años antes de mudarse al nuevo domicilio.  

Ahora, en  una escenografía modesta y ecléctica, esperan cinco mesas ante un televisor, una imagen de París y varios poster de Corea. Allí ofrecen una carta sencilla, con 19 platos, cada uno con su foto para no iniciados, como el kinchi chiage, una sopa hecha con kimchi y tofu. El bulgogi, que es una parrilla de res con salsa de soya y sésamo o el Samgyupsal, carne de cerdo delgadita y a la plancha. Todo lo suelen acompañar con Pan shan, unos platicos breves con distintos acompañantes donde nunca falta el kimchi, con su sabor penetrante.

“Esto es una comida casera coreana”, anuncia Jonathan, mientras su madre sigue escogiendo los repollos afuera. Aunque es un lugar pequeño, sencillo y de sabores caseros, los platos tienen precios entre 150 y 170 cada uno. Para quienes probaron todo, tiene sugerencias más audaces fuera de la carta.

Din Din Korea está en la Primera avenida de Los Palos Grandes. Entre 1ra transversal y Av Francisco de Miranda. Los Palos Grandes. Teléfono: 0212 2854853. 0414 1549608.

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La permanencia del Carso

Los fieles del Carso Bar saben que si pasan por allí, encontrarán al barman Pedro Canelo en la barra, al igual que en los últimos 31 años, preparando sus emblemáticos Bloody Mary como siempre. Que Ramón Melo estará elaborando el característico steak tartar de la casa con vigor, cuchara, tenedor y la veteranía que le dan 24 años en el sitio. Que allí estará Francisco Prego hijo, al igual que estuvo su padre durante toda su existencia, para recibir a las visitas con nombre y apellido. Y que ante la caja está su esposa, como lo hizo la madre de Francisco, por toda su vida.

Una puerta anuncia, gracias a una placa, que data desde 1969. Pero si alguien estima que el local tiene 41 años, pues equivoca sus cálculos. “Esa es la fecha de la fundación del bar, pero antes, en 1955, mi padre compró una pastelería llamada Carso que transformó en restaurante estilo fuente de soda. El nombre tiene 57 años”, cuenta Francisco Prego.

Así, en el edificio Galipán, tenían dos lugares con el mismo bautismo: el bar, decorado por Paz Y Guerra (quien también ideara el primigenio Le Club) con sobriedad masculina y ciertas reminiscencias de pub inglés. El mismo que atrajera en sus inicios a una camada de publicistas que lo hicieron su lugar de encuentro fijo e imaginaran allí buena parte de las campañas de la época. “De aquí salió hasta el jingle de “Ese gocho sí camina”, cuenta el anecdotario Prego.

Luego vendrían otras oleadas de clientes: “Cuando establecieron la bolsa de Caracas venían los yuppies. Ahora son más los abogados”. Y aunque las profesiones cambien , la fidelidad se mantiene. “Aquí ya recibimos hasta tres generaciones de los clientes de siempre”. En la barra aguarda un fiel que lo certifica: va casi todos los días, desde hace dos décadas. Hace 13 años, cuando se enteraron que demolerían el edificio Galipán, Premio Nacional de arquitectura en que el que tenían su domicilio, decidieron ser fieles a sí mismos y apostaron por algo que parecía improbable: mudaron todo el mobiliario a un local de la torre contigua, donde se llevaron desde el techo de madera hasta la barra caoba pasando por los sofás y las mesas.

Allí, en ese entorno familiar y conocido siguen sirviendo su asado negro los viernes, su emblemático Chateaubrand, los pepitos de la casa o los 15 steak tartar que habitualmente preparan por día. Francisco Prego, quien empezara a trabajar allí desde pequeño recibiendo el merecido pago por ayudar, sigue con la misma gentileza y a cargo desde 1983, relevando a su padre, quien muriera hace cuatro años. “El estaba en el negocio siempre. Creo que murió porque se fue de viaje”.

¿El secreto para perdurar? “El trato personalizado y la amistad con los clientes de años. Conocemos tanto a la gente que viene, que cuando alguien no ha venido antes, ya sabemos, apenas traspasa la puerta, que es nuevo”.

Carso está en la avenida Francisco de Miranda, edificio Centro Seguros Sudamérica, nivel Planta Miranda, El Rosal. Teléfono: 0212 9512797.

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La mesa servida de Andrés

Hay lugares que siempre se agradecen y recuerdan las bondades de quienes son consistentes. Buen ejemplo es el Mesón de Andrés. Allí,  Andrés Rodríguez Rodríguez recibe con la bonhomía habitual en el restaurante que regenta con su familia desde hace 15 años.

Sus fieles saben que ir es garantía de conseguir los buenos platos del norte de España con la misma dignidad de siempre: el pulpo a la gallega, el ineludible cochinillo, los pimientos de padrón o los de piquillo rellenos. También saben qué se va a comer bien y que hay que llegar a tiempo si se quiere una mesa.

El Mesón es de esos lugares que dan el alivio de lo perdurable. ¿Su clave para permanecer? “La labor del día a día para mantener la calidad. Aunque parezca sencillo, es muy complejo. Mi abuela decía que si había algo ingrato era la cocina, porque se comía y había que volver a empezar. Hay que estar al pie del cañón cada día”.

Así, sabe que la calidad y la consistencia no se logra por decreto, sino de esa labor infatigable de ser fiel a un norte claro. “Esta es una cocina de patrón. Una propuesta tradicional, honesta y auténtica. Quiero que quien venga aquí, y vuelva dentro de un año, consiga la misma calidad”.

Gracias a su rica trayectoria fue merecedor, a mucha honra, de los premios de la Academia Venezolana de Gastronomía. Y este veterano, que llegó de Galicia en 1968, lo recibe agradecido, luego de un recorrido que le daría para escribir parte de la historia íntima caraqueña desde las mesas más emblemáticas.

El Mesón de Andrés está en la avenida Francisco de Miranda. Edif. Hollywood. Teléfono: 0212 2630092 y 2630431. Horario: De lunes a sábado: Desde las 12.00 del mediodía hasta las 10.50 pm. Domingo: Del mediodía hasta las 6.00 pm.