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Cacao y chocolate Productos Rosanna Di Turi

Chocolates con el sello de Canoabo

Esta es la admirable historia de cómo una antigua hacienda cacaotera fue rescatada para convertirse en lugar donde el cacao se cosecha, fermenta y seca para transformarse en chocolates y en centro de un recorrido turístico

En la Hacienda San Cayetano en Canoabo, de los valles altos de Carabobo, en lo que fuera una antigua hacienda de cacaotera; permanecen los samanes y bucares centenarios con su sombra protectora. También prosperan árboles frutales. Allí, por mucho tiempo, creció la maleza devorando las promesas de porvenir. Ahora se cosechan cacaos, transformados en tangible esperanza con Chocolates Canoabo. 

En el 2012,  Luis Morales decidió retirarse de su trabajo formal y concentrar sus esmeros en escribir allí una nueva historia para él, su familia y esas tierras que ancestralmente estaban dedicadas a los cacaotales. Él las adquirió y comenzó a trabajar en el 2004 cuando estaban pobladas de matorrales. Chileno de nacimiento, venezolano por arraigo e ingeniero industrial de profesión, pensó que si Venezuela es tierra del mejor cacao del mundo; y por qué no, sembrarlo como propósito de su retiro.

Luis Morales y Rodrigo Morales

Trabajo, tractor y paciencia

Luis Morales lo hizo tras 30 años dedicados a la industria del vidrio y sin que lo amilanara no saber inicialmente del tema. ¨Esto ameritó mucho trabajo, tractor y paciencia. También mucho ensayo y error¨, cuenta Rodrigo Morales, su hijo, quien se puso las botas, dejó los agobios citadinos, el trabajo en una importadora y se sumó a la determinación de su padre con buenos frutos.

Bajo los mijaos de larga historia, se multiplica de nuevo el cacao entre árboles frutales plantados por ellos, en una feliz convivencia. Es el verdor posible en los Valles Altos de Carabobo que merece ser preservado. Allí crecen caimitos, tamarindos chinos, guanábanas y limones en fraterna hermandad.

Rodrigo Morales

Chocolates Canoabo, Turismo bien sembrado

Unas caminerías creadas por ellos permiten que las visitas hagan recorridos turísticos que han ingeniado para los fines de semana. Allí los visitantes escuchan la historia de estas tierras y se enteran cómo crece el cacao, que también puede ser gustoso aliciente para el turismo, como este lugar lo demuestra.

A partir de 2018 emprendieron el camino de reconocer y caracterizar los cacaos de su región gracias a los buenos oficios de la ingeniera agrónoma Iraima Chacón junto a María Marcano de la Universidad de Los Andes. Seleccionaron inicialmente 150 plantas para su estudio. La tarea de caracterización la siguió el ingeniero Ramón Vidal de la UCV. El propósito: dar con los cacaos distintivos de la región para multiplicarlos. ¨Queremos que en Canoabo se reconozca el origen y que sea un cacao de suprema calidad¨, comparte Rodrigo.

La mezcla que logra en su plantación tiene una personalidad que él define de memoria. ¨Dicen que el cacao es como una esponja. Que absorbe lo que le rodea. Quizá por eso el nuestro ofrece en el chocolate notas frutales, cítricas, a pasas rubias. El cacao de Canoabo es suave. Noble¨.

En sus terrenos levantaron una casa, un patio de secado con losas rescatadas de antiguas haciendas y un cuarto donde los granos fermentan en cajas de madera con anecdotario. ¨Fueron de antiguos productores¨.

Gratificaciones en grano

Allí los granos cosechados superan el trabajo post cosecha de fermentación y secado, para transformarse luego en Chocolates Canoabo. Las mismas tabletas que elaboran en esa hacienda y en un espacio creado para ese propósito.

Las convicciones que la familia ha tejido sobre las posibilidades del cacao en su tierra las extiende Rodrigo como una alternativa de mayor alcance. ¨Venezuela puede seguir sembrando cacao de calidad, crear más fuentes de empleo, ayudar al ambiente con cultivos ecológicos y aprovecharlo para desarrollar el turismo. Lo estamos haciendo en Canoabo. Se puede hacer en todo el país¨.

El 19 de diciembre de 2020 estrenaron además un restaurante en sus dominios donde proponen platos sencillos como cochino frito, cachapas, desayunos criollos. “Siempre hemos querido promover el turismo en Canoabo, pero muchos visitantes nos manifestaban que luego del recorrido tenían que trasladarse media hora más a lugares como Bejuma o Aguirre para comer”, comparte Rodrigo Morales. Un viaje que alimenta y nutre en muchos sentidos.

Chocolates Canoabo para crecer

“La mayor de las gratificaciones está ligada al crecimiento que ha tenido el pueblo de Canoabo a partir de la elaboración de chocolates con un cacao que viene de los orígenes de este pueblo ha sido algo que realmente nos ha llenado de orgullo y satisfacción. Lograr colocar una semilla en los niños. El año pasado fuimos invitados a los proyectos de finalización de curso, de primer a sexto grado, La mayoría habló del cacao, chocolate y cuidado del medio ambiente. Y eso gratifica más que el dinero”, comparte Rodrigo Morales.

Fotografías Javier Volcán @jdvolcan

La Hacienda San Cayetano está en Canoabo, en los valles altos de Carabobo. Los recorridos turísticos son los fines de semana.

Lea nuestra nota sobre Chocolates Canoabo en el Viaje del cacao a las tabletas en Canoabo

En Instagram: @chocolatecanoabo

Por Rosanna Di Turi González

Periodista especializada en gastronomía, editora de esta página. Convencida de que nuestros sabores son un gustoso lugar de orgullo y encuentro para este gentilicio. Fue gerente editorial de la revista Todo en Domingo de El Nacional y autora de los libros ABC del Vino, Ron de Venezuela y El legado de Don Armando. Twitter: @Rosannadituri

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