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La tenacidad de chocolate de Amanda González

La admirable historia de esta chocolatera venezolana en Barlovento nos inspira a seguir adelante

Tequeños de Chistorra

Cuando tenía 62 años y tras su retiro, Amanda González decidió comenzar una nueva vida desde el cacao. «En Barlovento vi que mucha gente dejaba este cultivo para sembrar otras cosas como el plátano». Ella decidió que dedicarse a sembrarlo era una buena manera de retribuirle a este país la educación de sus seis hijos. Así, se mudó al sector Namatí de San José de Barlovento. Allí sembró 9.000 plantas en 20 hectáreas en un bosque húmedo tropical donde también hay mangos y lechosas.  En una crecida, el río le llevó 5000 plantas y le quedaron las restantes. 

En un momento clave, Amanda González se dio cuenta que la venta de esos granos que con tanto esmero sembraba no le aportaban suficientes dividendos. «Tenemos tan buen cacao y resulta que lo mandábamos afuera y nos llegaban chocolates caros envueltos en papeles de colores.  Pensé: ¿por qué no hacemos el camino al revés. Y hacemos nuestros chocolates?»

En 2002 inició su tenaz recorrido a elaborar tabletas con máquinas hechas en casa por su yerno Simón Pérez. Con esas herramientas artesanales comenzó a elaborar chocolates con distintos porcentajes de cacao, “todos orgánicos”.  

Chocolate Mis Poemas

Bean to Bar de Amanda González

El trayecto nunca fue fácil para esta admirable chocolatera que puede preciarse de ser de las primeras Bean to Bar en Venezuela como la ha bautizado María Fernanda Di Giacobbe de Cacao de Origen. Cuando en Estados Unidos se iniciaba este influyente movimiento ella, sin conocerlo, hacía lo mismo desde Barlovento. Así elabora chocolates de alto porcentaje de cacao que resaltan los atributos de los granos como el Barlovento fino 60 % que se puede aprovechar en postres, el Chocolate Catire para los amantes del chocolate blanco, mientras el Mestizo es un chocolate con leche.

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Vital y tenaz, Amanda González asume sola el reto de elaborar sus chocolates venciendo las dificultades en esta región de cacao. “Para mí, es una bendición hacer chocolates. Me gusta. Siempre estoy pensando en idear algo nuevo y a mi edad sigo produciendo. Me defiendo con mi trabajo”, comparte quien ahora tiene 82 años.

En su casa cosecha el cacao, lo fermenta, lo seca en su patio de secado, y con sus máquinas artesanales tuesta, descascarilla, refina y lo transforma en chocolates de alto porcentaje de cacao, 26 tipos de bombones, cucharitas para hacer chocolate caliente. Mezcla para hacer brownies sin gluten. 

En su casa tiene una tienda donde los ofrece, ella misma atiende y hasta hace las bolsas recicladas en las que entrega las compras. Si en algún momento se desaniman, recuerden la tenacidad de Amanda.  

En Caracas se consiguen en distintos locales gracias a su hijo que se encarga de llevarlos.  

En Instagram @chocolatemispoemas

Por Rosanna Di Turi González

Periodista especializada en gastronomía, editora de esta página. Convencida de que nuestros sabores son un gustoso lugar de orgullo y encuentro para este gentilicio. Fue gerente editorial de la revista Todo en Domingo de El Nacional y autora de los libros ABC del Vino, Ron de Venezuela y El legado de Don Armando. Twitter: @Rosannadituri

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