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La personalidad de Caffé Piú en Caracas

Tequeños de Chistorra

Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)

En Caffé Piú, apostado en Bello Monte, aguarda una esquina con discos de vinilo de los años ochenta. Otra con distintos objetos vintage y donde el padre, Giovanni Misciagna, está inmortalizado en blanco y negro, elaborando el café como hizo durante 45 años en el emblemático Café Vomero de La Carlota.

Su hijo Gian Franco, tras el mostrador, es el alma multitasking del lugar. En la pared anuncia los distintos tipos que café que ha ideado, cada uno con su historial: el Luis Brito (elaborado con ristretto, leche, un toque de sarrapia y otro de cúrcuma) en honor del admirado fotógrafo que en vida fue fiel del lugar. Otro hecho en honor de su hija Andrea o de su sobrina que se fue a Panamá. “El ristretto, el cappuccino y el espresso me los traje del Vomero, el resto los ideé yo”, cuenta mientras prepara el café, echa los cuentos del día con los clientes, lava las tazas, saca un micrófono en el que anuncia que hay un carro mal parado en la acera, pone reggae y relata las bondades de los postres que prepara su esposa para el lugar. “Yo hago el mejor café y ella las mejores tortas”, afirma sin detenerse en modestias. Si es de noche, también puede sacar un títere de una caja, logra que baile y llena ese lugar de una personalidad peculiar y solo posible en esa esquina de Caracas.

“Llevo 28 años haciendo café. Comencé con mi papá cuando tenía 19 años. Cuando salía del liceo me iba al Vomero.  Él solo les enseñó a sus dos hijos. Y para hacerlo tardó seis años antes de dejarnos usar la máquina”.

Su padre, nacido en Bari, Italia, llegó cuando tenía 26 años a crearse un destino en estas fronteras. Con la liquidación del trabajo en una cauchera y varios préstamos abrió en 1959 el Café Vomero en La Carlota, donde hizo buen café hasta su muerte. El emblemático lugar duró abierto en manos de su hija hasta diciembre de 2015.

Gian Franco abrió este establecimiento propio con el oficio heredado el 8 de mayo de 2004, como anuncia en una pared. En sus códigos para lograr buen café anuncia varias máximas. “Tienes que tener buen grano y buen tostado. El agua es primordial y el mantenimiento de la máquina también. Cremar bien la leche es importante. La taza es esencial: debe ser gruesa y estar caliente. Hacer café es como cocinar. Si te descuidas, se te pasa”.

Él usa granos de café de Calderas en Barinas, tostados a su gusto, “con doble tostado italiano”. Allí mismo da clases de barismo los sábados para los interesados. “Este es un lugar lleno de energía. Yo hago postres con café. Yo soy un teatro”, cuenta y lo demuestra en su personal escenario.

*Caffé Piú está en calle Chama, Colinas de Bello Monte. Abre de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 7:00 p. m. Los sábados de  9:00 a. m. a 3:00 p. m. (cuando no hay talleres). Teléfono: 751 9986. En Instagram: @caffepiu

Por Rosanna Di Turi González

Periodista especializada en gastronomía, editora de esta página. Convencida de que nuestros sabores son un gustoso lugar de orgullo y encuentro para este gentilicio. Fue gerente editorial de la revista Todo en Domingo de El Nacional y autora de los libros ABC del Vino, Ron de Venezuela y El legado de Don Armando. Twitter: @Rosannadituri

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