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José Manuel Trujillo Febres

El arte de contar historias a través de la cocina

“No, miren, el mundo se divide entre los que saben contar historias y los que no saben” Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura.

Todo estudiante de cocina se encuentra en sus inicios con una pregunta muy puntual: 

¿Cómo se divide el mundo de la cocina? 

Y aunque cada uno de alguna manera u otra proporciona una respuesta basada en sus conocimientos y en lo que conoce hasta ese momento del tema, las mismas no contemplan un elemento importantísimo que tiene un componente literario, una especie de código narrativo gastronómico, basado en una historia que adorna, enriquece y complementa la experiencia de sentarse a comer.

Fue Gabriel García Márquez, el famoso escritor, guionista, editor y periodista colombiano, Premio Nobel de Literatura, quién durante una charla y sin saberlo, ilustrará a los cocineros sobre este tema. 

Gabo, como le decían sus más allegados, en una conversación dijo una vez: “No, miren, el mundo se divide entre los que saben contar historias y los que no saben”.

Y yo creo particularmente que tenía toda la razón, porque cuántas veces nos encontramos que un cocinero o Chef sabe mucho, pero no es capaz de contar a sus comensales la historia de su plato o menú con emoción. 

Y si no genera emoción, sino están presentes las palabras precisas en el discurso, no ayuda a que quede en la memoria de los comensales aquella historia. 

García Márquez, le regaló al mundo de las artes culinarias la mejor explicación que define cómo se divide verdaderamente el mundo gastronómico: se divide entre los cocineros que saben contar historias y los que no saben. 

Lamentablemente ese don de la palabra no es muy utilizado por una gran variedad de profesionales culinarios. 

Temas como el miedo o la tensión escénica, el uso constante de muletillas o simplemente la falta de práctica para saber construir discursos con orden, coherencia y emoción son limitaciones presentes en muchos, y, por ende, no permiten enriquecer la experiencia culinaria más allá de un plato perfectamente elaborado y emplatado. 

¿Pero qué sucedería si un cocinero fuera más allá?, ¿Qué sucedería si presentará una experiencia gastronómica que vaya más allá de lo que estamos acostumbrados a ver? 

Para dar respuesta a esta interrogante vamos hacer la siguiente visualización. 

Imaginemos por un momento que vamos a un servicio a la mesa en La Casserole Du Chef, para disfrutar de un menú de cocina venezolana que consta de 3 tiempos y evaluar el desempeño académico de los futuros graduandos. 

El menú a disfrutar se dice que tiene un propósito, es decir, una historia que contar y que estará compuesto por: Una crema de tomate con tartar de aguacate y cilantro, como plato de entrada, Para el principal, disfrutaremos de un Pastel de chucho elaborado con raya (variación) acompañado de un mézclum de lechugas, y para finalizar, Como postre, degustaremos de un arroz con leche con una macedonia de frutas tropicales.

Para este menú se utilizará una etiqueta francesa, es decir, cada tiempo del servicio se canta, las mesas serán de 4 personas máximo y cada comensal tendrá a su disposición 1 mesonero. 

Para la ambientación musical utilizaremos un mix de música venezolana de Simón Díaz y Aldemaro Romero en versión chillout. Al iniciar el servicio una campana de fondo sonará para indicar a la brigada negra que los comensales están listos y debe iniciarse la experiencia culinaria.

Esta vivencia de sabores llevará por nombre: “Un viaje con propósito” y se basará en contar la historia de la evolución de Venezuela como país en cada plato presentado, es decir, en cada tiempo del servicio.

Cuando la brigada negra llegue a la sala, presentará un nuevo plato y en tan solo 1 minuto de tiempo cada vez y bajo la vocería del capitán de mesoneros, se procederá a contar la historia de este viaje culinario que irá creciendo y desarrollándose en concordancia y sintonía no solo con la música y el ambiente, sino también, con una intensidad de sabores, colores y aromas de cada plato. 

Así que, como reflexión final, los cocineros deben aprender a contar historias a través de la cocina. 

Si cuentas bien las historias de cada menú y le das un propósito al mismo más allá de los ingredientes y del Emplatado, te irá mucho mejor y lograras diferenciarte.

Vas a tener más resultados, vas a generar más empatía con los comensales, vas a generar más confianza, y, por ende, podrás generar más ventas. 

Y recuerda: una sola palabra puede cambiar la historia. 

Escrito por José Manuel Trujillo Febres, Director Comercial de La Casserole Du Chef, Artes Culinarias, en junio de 2019