La llegada de cinco vinos chilenos de la Casa Donoso en el Valle del Maule

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Los vinos chilenos son referentes para los venezolanos. De ese país llegaron cinco nuevos vinos de Casa Donoso, creada en 1989 y con treinta años de existencia, una bodega que se ha concentrado en proponer vinos de la región conocida como el Valle del Maule. Allí, exploran las posibilidades de esa tierra gracias a cinco viñedos. “Valle del Maule tiene una diversidad de suelos y climas”, detalla su enólogo Felipe Ortiz, con más de 10 años en esta casa. “Nuestra intención es mostrar el carácter y elegancia que ofrece este valle. Nuestro reto es ir al ritmo de los premiums”.

En esta bodega también exploran las posibilidades de uvas menos conocidas. Así lo compartió la periodista Adriana Gibbs en  la presentación de estas novedades en Licores Mundiales de Las Mercedes.

Allí, por ejemplo, están procurando rescatar la uva conocida como Romano o César Noir, originaria de Borgoña en Francia, que llegó a Chile hace un siglo. ¨Chile es un jardín varietal¨, ha explicado Ortiz.

De esta bodega, los distribuidores de ATWF Group decidieron traer a Venezuela un vino blanco, otro rosado y tres tintos. Tres de ellos (Sauvignon Blanc, Merlot y Rosé) son de la línea bautizada Evolución.  “Vinos que expresan su cepa, amigables y fácil de maridar; un best value para nosotros”, los presenta su enólogo.

Dos de los tintos son vinos de más ambiciones bautizados Bicentenario, una línea que crearon como homenaje a los 200 años de independencia de Chile. A Venezuela llegaron Bicentenario Cabernet Sauvignon Gran Reserva 2017 y Bicentenario Carménère Gran Reserva 2017.

Detalles en copas

Los vinos blancos de esta región chilena, recuerdan, tienen como peculiaridad la mineralidad. Evolución Sauvignon Blanc 2018  “es amarillo claro de reflejos verdosos. Sus aromas recuerdan fruta cítrica. En boca se presenta joven, fresco, con retrogusto aromático y de vivaz acidez”, lo presenta su enólogo.

Evolución Merlot 2018 es logrado con 85%  Merlot y 15% Cabernet Sauvignon. El 30 % de ese vino pasa ocho meses en barricas. De  esta etiqueta destacan su “suavidad y carácter frutal”.

Evolución Rosado 2018 está elaborado con 70% Cabernet Sauvignon, 25% Carménère y 5% Malbec. “Se presenta joven, fresco, con retrogusto aromático y de estructura media”, lo describe su enólogo.

Los tintos de la línea Bicentenario proponen mayor complejidad.  Bicentenario Cabernet Sauvignon Gran Reserva 2017 es elaborado con 85% Cabernet Sauvignon, 10% Carménère y 5% Cabernet Franc. Parte del vino merece 12 meses de guarda en barricas. “Es un Cabernet que muestra el lado fresco y de buena jugosidad del Maule, sin perder su estructura e intensidad”, lo ha presentado su enólogo. De este vino señalan  su ¨buena estructura en boca, taninos presentes pero elegantes y un intenso final”.

Por su parte, Bicentenario Carménère Gran Reserva 2017 es elaborado con 85% Carménère, 8% Malbec y 7% Cabernet Sauvignon. El 60 % del vino tiene guarda en barricas. “Es un vino que representa el trabajo minucioso en esta cepa, generando una expresión elegante y amigable a su vez”, lo describe su enólogo.

Estos vinos los trae a Venezuela la Importadora ATWF Group, creada en 2016 por cuatro socios. También traen al país los vinos chilenos Casas del Toqui y los españoles de Bodega Iniesta.

*Casa Donoso (www.casadonoso.cl). En Instagram: @atwfgroup @casadonosovnzla @bodegainiestave

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La llegada de nuevos vinos de Toscana a Venezuela

Nuevos vinos italianos en Venezuela

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Italia figura entre los tres primeros productores de vino del mundo (en el 2018 encabezó la lista), propone la mayor variedad de cepas y esta bebida es esencial en sus mesas, cultura e identidad. Tanto, que parte del territorio que ahora ocupa era llamado Enotria, ¨la tierra del vino¨, por los griegos de la Antigüedad.

El vínculo de la cultura italiana ha sido clave en Venezuela y por eso también se celebran la llegada de nuevos vinos de ese país, en este caso toscanos, importados por Corporación Azkar, una compañía que se mantiene vital en su apuesta en el país: comenzaron inicialmente con vinos españoles, luego argentinos y chilenos. Ahora se estrenan con estas etiquetas italianas. ¨Es tal la variedad de vinos en Italia que lo difícil fue la selección¨, compartió Pablo Elexgaray de Azkar durante la presentación de esta novedad.

Ellos decidieron apostar por cinco vinos de la etiqueta Geográfico, una cooperativa de 17 productores vitivinícolas en el valle de Chianti en Toscana, que se unieron desde 1961 para defender una de las denominaciones de origen más emblemáticas de los vinos italianos.

El Chianti, como otros vinos italianos, ha evolucionado en los últimos tiempos.  ¨El dinamismo del vino se manifiesta en el Chianti. Antes era un tinto ligero que se ofrecía en esas botellas que se dieron a conocer revestidas de paja. Se buscaba cantidad. Luego evolucionó, apostaron a la calidad con miras no sólo a exportar. También para seducir a los millones de turistas que visitan Italia anualmente¨, compartió la periodista Adriana Gibbs, en la presentación de estos vinos en Licores Mundiales,  junto al sommelier José Gregorio Pereira y con la presencia del Embajador de Italia, Silvio Mignano.

Estos  vinos toscanos que ahora llegan a Venezuela son cuatro tintos y un blanco: Le Mire Bianco di Toscana, Le Mire Rosso di Toscana, Capofosso Chianti, Capofosso Chianti Riserva y Bosco del Grillo.

El primero, Le Mire Bianco, es elaborado con las cepas trebbiano y chardonnay. Un vino joven y fresco con aromas florales.

En los tintos, la cepa protagónica es la sangiovese que prevalece en los Chianti, y en este caso es conjugado en porciones menores con otras cepas.

El Capofosso Chianti, por ejemplo, es elaborado con uvas sangiovese y canaiolo nero. Lo presentan como un vino ¨ fragante y afrutado¨. El Capofosso Chianti Riserva es elaborado con 95 % sangiovese y 5 % merlot.  Ofrece aromas a tostado, café y frutos negros. Lo recomiendan con quesos madurados, carnes a la parrilla, estofados y servirlo a 18° C.

El Bosco del Grillo tiene una particularidad: es elaborado bajo un método  al estilo toscano que consiste en pasificar un 10 % de las uvas para luego agregar su mosto al vino nuevo. Parte del vino se envejece en barricas de madera durante tres meses. Sus notas permiten buenas armonías con carnes aderezas y sugieren el asado negro venezolano, por ejemplo. También armonizarlo con quesos madurados. Incluso proponen armonías con chocolate oscuro.

*En Instagram: @Askarvinos

 

La llegada de los vinos españoles De muerte lenta a Venezuela  

Nuevos vinos españoles en Venezuela

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

No es casual que una frase familiar entre venezolanos como es ¨De muerte lenta¨, sea el bautismo de una botella de vino español con llamativa etiqueta. Todo obedeció a una buena conjunción. La joven pareja creadora de la Bodega Winery On apostada en Murcia, España, accedió a sumar este vino a su línea De Muerte y ofrecerlo solo en Venezuela por petición de sus distribuidores. ¨Al principio les sorprendía esa frase. ¿Lenta? Me decía su enólogo. Luego accedieron¨, comparte Andreina Krogmann, socia del  Grupo Uno y Dos que apostaron por traer estos vinos al país.

Esta línea que llegó al país a principios de este 2019 es de origen Yecla en Murcia, tiene etiquetas que no pasan desapercibidas y vinos distintos de origen español.  En los anaqueles locales proponen tres alternativas: De muerte, De Muerte Gold y De Muerte Lenta, este último elaborado exclusivamente para Venezuela.

La bodega Winery On fue creada en 2015 por una joven pareja: el enólogo Pablo Cortés con 15 años de experiencia y Karel Eissner, arquitecta especializada en diseño y fotografía. La pareja combinó sus dos pasiones en este proyecto vinícola. «Nuestra meta ha sido elaborar vinos de alta calidad con un empaque llamativo y único», resumen su propuesta.

El pasado mes de febrero se presentaron estos vinos en una cata en Licoteca, lugar que los ofrecerá de manera exclusiva. Allí aprovecharon la visita en el país de un invitado de excepción: Giovanni Vacarinni, quien fue reconocido como el mejor sommelier del mundo en 1978. Junto a Leo D´Addazio y Dayana Medina de la Academia de Sommeliers de Venezuela, presentaron esta novedad.

Cada vino de esta línea tiene distingos propios. De Muerte Lenta, elaborado en exclusiva para Venezuela, es logrado con 100% Monastrell, la uva española emblemática de la Denominación de origen Yecla de donde vienen estos vinos. En la cata en la que se presentó se describió como un vino ¨con aromas a frutos rojos y notas a especias como pimienta negra. En boca presenta un cuerpo medio, astringencia y taninos suaves¨.

Por su parte el vino De Muerte está elaborado con 50 % Monastrell y 50 % Syrah, que además pasa por la paciencia de un año en barricas de roble francés. ¨ Es de color rojo violáceo. Emana aromas de finos frutos rojos, con un fondo de roble. En boca es de paso suave, untuoso con un final redondo¨, lo presentan.  

De Muerte Gold, un poco más encumbrado, se logra gracias a un blend en con 50% Monastrell, combinado con Syrah y Tintorera, una uva española que aporta color. Este vino pasa 16 meses por barrica como mínimo. ¨Tiene perfume intenso, notas a frutos rojos. Es complejo y con potencial de envejecimiento¨, lo describieron en su presentación.

*Los vinos DeMuerte se ofrecen, en exclusiva, en Licoteca, de la avenida Mohedano de La Castellana. Caracas. En Instagram: @DeMuerteWine @winery_on y @licoteca

 

Las cátedras de la Academia de Sommeliers de Venezuela para saber de vinos y otras bebidas

La academia que ha formado más de 700 sommeliers en Venezuela

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Luego de 29 años de formada, la Academia de Sommeliers de Venezuela liderada por Leonardo D´Addazio y Dayana Medina puede preciarse de tener más de 720 sommeliers formados en el país no sólo en los secretos del vino y cómo ofrecerlos: también en otras bebidas claves como el ron venezolano.

El pasado mes de febrero los visitó de nuevo Giuseppe Vaccarini, autor de diversos libros como el Manual del sommelier,  considerado 1978 el mejor del Mundo y presidente de dos ocasiones de la Asociación Internacional de Sommeliers. Aquí asesoró a quienes quienes harán, por primera vez en Venezuela,  el examen de la ASI, que se presenta de manera simultánea en varios países del mundo el 4 de marzo.

Vaccarini, referente en esta carrera, fue clave a la hora de crearse la Asociación y la  Academia en Venezuela. ¨En los años 90 me dijo que todas las asociaciones comienzan con gente del medio que forma a su gente. ´Tu eres químico. Te doy unas clases para que puedas aprender¨, recuerda D´Adazzio .

Así, en los años 90 y en Puerto Ordaz, comenzó esta iniciativa que hoy perdura. Leonardo D´ Addazio, químico de formación, es conocedor del vino por gusto y herencia paterna. Ercole D´Addazio, su padre, es dueño de un restaurante en Puerto Ordaz con su nombre y una importante cava de vinos. Así, Leo D´ Addazio comenzó formando a personas que trabajan en sus restaurantes en una iniciativa que ha crecido en casi treinta años.

Años más tarde abrieron su sede de la Academia de Sommeliers de Venezuela en una casona de Los Chorros donde ofrecen sus cátedras.  Allí, junto a Dayana Medina, forman futuros sommeliers cuyo título, explican, tiene validez en los 62 países afiliados a la Asociación Internacional a la que pertenecen.

Saber de vinos y otras bebidas

Ser sommelier parte de la premisa de tener el conocimiento para orientar a otros sobre la elección del mejor vino para cada comida y  ocasión. ¨Tienen tres funciones primordiales: recomendar el vino, saber cómo armonizarlo y hacer el servicio perfecto¨, detalla Dayana Medina.  Esa formación es esta Academia amerita 18 meses de teoría y  650 horas de prácticas o pasantías.

En estas cátedras tienen presente que el aprendizaje no puede limitarse solo al vino. ¨ Los sommeliers no solo armonizamos bebidas alcohólicas. También puede ser un té. Una infusión. Incluso la coctelería¨, comparte D´Addazio, autor también del libro Vini. Vidi. Vici.  ¨El sommelier moderno se adapta: incluye, vino, destilados, ron, whisky cocuy. También debe aprender a catar aceites de oliva, aguas minerales.  Y el enfoque nuestro es que debes conocer de productos venezolanos. El ají dulce, el café, el cacao¨, comparte Medina.

Por ello estrenaron un Diplomado de ron que aspiran ofrecerlo también online y planean hacer lo mismo con la cerveza. ¨Para nosotros es importante que se aprenda con humildad. Ayudamos a otras personas a que tengan un oficio. Aquí  no solo aprenden de vino. También a disfrutar y a ser más felices¨, asegura Medina.

Cómo ubicarlos

*En Instagram@academiasommeliersvenezuela

Puedes ver aquí el video de Venezuela con gusto para Hispano post sobre la Academia de Sommeliers de Venezuela 

 

Visita a los viñedos de Bodegas Pomar en la fiesta del Sarmiento

Por Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Ramón y Luis Fernandez, del restaurante Ajilao, en Carora, ponían a las brasas longanizas, pimpinetas, chistorras de chivo y chorizos elaborados en la región. La madera que allí se quemaba se despedía de una vida útil con historia: eran los tallos de los viñedos podados en la más reciente vendimia de Bodegas Pomar. Se repetía así, en versión local, un ritual europeo que consiste en aprovechar esos sarmientos que, al quemarse, despiden aromas benignos para la parilla.

Fue la séptima edición del Festival de Sabores al Sarmiento, que de ahora en adelante se celebrará en los viñedos de Altagracia, en Lara, y que en esta ocasión reunió a más de un centenar de visitantes. La actividad es parte de la agenda que organiza el Club Pomar durante todo el año para quienes deseen conocer las tierras donde se elaboran los vinos hechos en el país.

 

Hace 30 años, lo que ahora se cubre de viñas en Altagracia era una continuidad del paisaje rodeado de cujíes. Hoy en día, aquella apuesta que comenzó por probar que sí se podía hacer vino en el clima tropical venezolano, permanece y siguen prosperando las uvas que permiten elaborar tres vinos jóvenes que lanzaron hace un año en lugar de los Terracota, sus varietales y reservas, cinco tipos de espumosos logrados con el método tradicional utilizado en Champagne, un vino de consagrar y la sangría, que se multiplica a ritmo de vértigo en el país.

José Gregorio “Goyo” Cortéz, con 28 años en Pomar, volvió al cargo de enólogo de la casa. Entre sus logros durante casi tres décadas está el haber sido artífice de la sangría Caroreña. “En 1998 queríamos hacer una sangría. Hicimos 600 pruebas y 200 con público. Comenzamos con 5000 cajas y en la actualidad se venden de 8000 a 9000 diarias. Nos cambió la vida. Ahora hay nuevos viticultores en Lara que se han iniciado en la práctica para surtirnos de parte de las uvas para la bebida”.  Los vinos se siguen multiplicando como muestra de los buenos frutos de la tenacidad.

 

*En Instagram: @clubpomar

El nuevo libro sobre vinos de Leonardo D´Addazio

Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)

La pasión por los vinos de Leonardo D’Addazio se ha multiplicado en buenos logros. Creció rodeado de botellas emblemáticas de todo el planeta, en Puerto Ordaz, donde su padre Ercole, dueño del restaurante del mismo nombre, ha logrado una cava de mención.

Se formó como químico, luego como sommelier en España y ha nutrido esa carrera de los más diversos honores. El afán por multiplicar el saber del vino lo llevó a dar clases en su restaurante de Puerto Ordaz, en lo que sería la génesis de la Academia Venezolana de Sommeliers, creada en 1992 y que se precia de haber graduado a más de 700 personas.

De esa pasión ahora llega una noticia: un recién bautizado libro Vini. Vidi. Vinci. En esta publicación, generosa en detalles y diseñada por Álvaro Sotillo y Gabriela Fontanillas, D’Addazio comienza con un viaje por la historia del vino, comparte parte del anecdotario de esta bebida en Venezuela, pasa por la viticultura, se detiene en las características de distintas cepas y ofrece los detalles de la elaboración. Al final se detiene en la cata, los aromas posibles y las armonías, apoyado por Dayana Medina, quien lo acompaña en la dirección de la academia.

“Es un libro escrito de una manera muy personal, que puede servir de base a quien se forma en el vino”, comparte el autor. Logró dos tipos de ediciones, una de ella más exclusiva, que se diferencia por los materiales utilizados. El prólogo es de la reconocida enóloga española María Isabel Mijares, quien allí asegura: “Este libro tiene los principios rigurosos y claros que el que quiera saber de vinos debe tener, la imaginación que tiene su autor y la diversión en la expresión necesaria para hacerlo ameno y ligero a pesar de su profundidad”.

*El libro Vini. Vidi. Vici estará a la venta en contados lugares, como librería El Buscón, bodegones como Licoteca en La Castellana, en la Academia de Sommeliers en Los Chorros y en la tienda online @saboresdeaca.

En el vino, ¿hablamos de cata o degustación? por Guillermo Vargas

 

Por Guillermo Vargas (guillermo.vargasg@gmail.com)

En nuestra lengua castellana los términos cata y degustación del vino suelen confundirse a pesar de que se trata de dos cosas distintas y de objetivos diferentes, que no significan conceptualmente lo mismo. La cata es un estricto análisis sensorial, mientras que la degustación es el acto de probar los vinos para complacer nuestros sentidos.

Vale la pena citar la amplia definición de los padres de la enología moderna, Jean Ribéreau-Gayon y Emile Peynaud, profesores de la Facultad de Enología de Bordeaux, Francia: “Catar es gustar con atención el vino para apreciar su calidad, someterlo a nuestros sentidos, principalmente al gusto y al olfato, conocerlo buscando y expresando sus cualidades y defectos, estudiarlo, analizarlo, describirlo, juzgarlo y clasificarlo”.

Es una definición estricta que abarca el análisis sensorial del vino realizado por el enólogo experto, para tomar decisiones en cuanto a su elaboración, crianza y cuidado, en bodega, o para juzgarlo, en concursos.

El catador es un profesional que ha desarrollado sus sentidos para detectar las cualidades y defectos del vino y registrar sus apreciaciones de forma individual y en estricto silencio; requiriendo de la mayor concentración posible. Se pueden catar varios vinos en cada sesión y no se le ingiere para evitar perder sensibilidad y objetividad en las decisiones o juzgamientos. La cata se realiza a ciegas, es decir, sin tener información sobre los vinos que analizamos, para evitar el efecto de sugestión.

La degustación, por su parte, es un evento que se realiza por placer, no se necesita ser un experto para efectuarla; se aprecian los vinos acompañados de ciertos canapés o abrebocas, para buscar el mejor equilibrio entre aromas y sabores. En la degustación, las botellas están a la vista y pueden compartirse opiniones sobre cepas, zonas y añadas. Se le da protagonismo al vino enfocando los sentidos especialmente al que degustamos.

Para quienes se inician en el consumo del vino es preferible que disfruten primero de las degustaciones, por países, cepas, zonas y bodegas; para luego ingresar como aficionados al tema de la cata. Es deseable realizar previamente cursos específicos; conocer de vino no es fácil, aunque es un verdadero placer; amerita buena observación, hay que catar muchos vinos, debemos conocerlos desde la copa, observándolos, disfrutándolos y dejando que ellos mismos se expresen en toda su plenitud, educando nuestros sentidos. Empecemos pronto porque la vida es muy corta y son muchísimos los vinos en el mundo.

Fotografía: Tomada de GQ.com

 

Cómo detectar defectos en los vinos por Guillermo Vargas

 

Por Guillermo Vargas guillermo.vargasg@gmail.com

Es grave cuando elegimos un vino para un evento y luego de abrirlo nos damos cuenta que no está bien y tiene defectos que se deben a alteraciones naturales del vino o por un mal manejo. Sin ser un experto en vinos, un consumidor, con cierto grado de observación, puede identificar dichos defectos.

Cuando catamos el vino, podemos apreciar su aspecto: debe ser transparente, brillante y sin turbidez.

Al tratarse de un blanco clásico, seco (no un blanco dulce licoroso), debemos apreciar un vino de color dorado pálido, con tonalidades verdosas, cuando está muy joven. Dorados muy intensos con tonalidades ambarinas, tipo destilado añejo, nos indican defectos de oxidación y vejez.

En los tintos, los colores varían desde el violeta al granate, dependiendo de la edad del vino; sin embargo, colores pardos, con tonalidades marrones, nos indican un vino alterado, envejecido y oxidado. Tanto en blancos como en tintos, estos defectos producen desagradables aromas y gustos.

Al oler el vino debemos apreciar aromas frutales, florales  y complejos y ricos aromas de su crianza en botella (bouquet); pudiéndose apreciar olores impuros considerados defectos. Uno de ellos, el menos grave, a mi juicio, es el olor a corcho en mal estado; se le llama “vino acorchado”. Ocurre por cierta alteración del concho, que le transmite al vino un olor desagradable, parecido a cartón mojado.

Se puede rechazar el vino, sin embargo, oxigenándolo en un decantador, por ejemplo, y esperando unos treinta minutos, pudiéramos eliminar el problema. Existen defectos olfativos más graves, como el olor a vinagre. Se detecta fácilmente porque es un olor muy conocido en las ensaladas, pero desagradable en el vino; le da un carácter impuro. Un vino avinagrado es imposible de consumir ya que su contenido de ácido acético produce en boca una sensación de acidez muy alta y desagradable.

Otros defectos que se apreciar en nariz, son los olores a frutos podridos como manzana, típicos de vinos oxidados y vencidos; estos vinos además desarrollan sabores muy desagradables y de amargor fuerte. En boca, se pueden detectar otros defectos como exceso de acidez y de taninos, que pueden causar sensaciones desagradables y astringencia agresiva; o por el contrario, vinos tan envejecidos, que han perdido su estructura tánica y se sienten aguados y desequilibrados.

Fotografía: Tomada de la revista El Conocedor 

 

Recorrido por las Bodegas Salentein en Argentina a propósito del Día del Malbec

Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)

El 17 de abril se celebra el día del Malbec, la uva que llegó de Francia a tierras argentinas para transformarse en la cepa más emblemática de sus vinos. En Venezuela, Casa Oliveira lo celebra ofreciendo durante todo el mes de abril una promoción en los vinos Portillo Malbec y Salentein Reserva Malbec que distribuyen. Aquí compartimos los detalles de un viaje a Mendoza que muestra la historia de esta bodega y cómo conquistaron el desierto.

VIAJE A SALENTEIN 

Quien llegue al Valle del Uco, en Mendoza, Argentina, tendrá ante sí una vista que conmueve: Un cristo abre los brazos ante el valle, que sortea su naturaleza desértica gracias a las aguas que bajan del deshielo desde la Cordillera.

El tema del agua en Mendoza es asunto serio. Su escasez obliga a regularla con rigor, en una región que vive gracias a sus bien contados oasis. Por eso sorprende a manera de espejismo, cuando se llega a un lugar pleno de viñedos primero, un camino de álamos que se elevan al cielo y luego, una generosa posada rodeada de verdor.

Donde antes sólo había maleza, aguarda la Bodega Salentein de sobria belleza, plantada de manera respetuosa ante la imagen de la Cordillera. En sus dominios se levanta una galería que semeja una aparición. En medio del suelo árido estalla el espacio Killka, de discreta elegancia, que muestra una colección permanente de arte argentino contemporáneo digna de la visita. Allí también hay un restaurante donde preparan sus propuestas con lo que se da en la región.

Frente a la galería, se levanta un templo con la serenidad que inspira gratitud. Y al final del trayecto, aguarda una posada generosa, rodeada de viñedos, ideada para las selectas visitas que desean conocer los secretos de vino en manos del equipo de Salentein.

Hace 15 años este valle no tenía la secuencia de bodegas de ambiciones que ahora ostenta. En ese cambio, cuentan, fue clave la mirada de largo alcance del fundador de Salentein, un empresario holandés retirado que decidió dedicarse a elaborar vinos de alta gama, apostó por esa tierra contra todo pronóstico, compró viñedos que se extienden por 22 kilómetros y vio confirmadas sus intuiciones.

Los viñedos allí tienen una particularidad: van desde 1.000 a 1.600 metros sobre el nivel del mar, y en esas gradaciones, ahora prosperan las uvas que pueden expresarse de manera distinta. El reto es conseguirles el mejor lugar según su personalidad.

Ahora, en bodegas como ésta, se esmeran por entender con más detenimiento qué dice la tierra. “El trabajo es identificar lotes distintos. Así como antes se habló de Argentina, luego de Mendoza, ahora se habla, por ejemplo, del Valle del Uco. Esa diferenciación además viene de pequeños viñedos. Micro terruños”, cuenta el veterano José Galante, quien durante 34 años fuera el enólogo de Catena Zapata, y desde 2010 está a cargo de los vinos Salentein.

Lo cuenta en una bodega de hermosura tan serena que recuerda a un templo. La misma que ha merecido reconocimientos planetarios por su propuesta arquitectónica.

Esas certezas que antes estaban sólo en el Viejo Mundo del vino, llegan al Nuevo, como el paso siguiente para diferenciarse. Mientras se escuche con más detenimiento la tierra propia, se podría brillar mejor afuera. “En los últimos años, en Argentina ha habido una evolución hacia vinos con caracteres más frutales. Antes eran oxidados. Con mucho roble. Ha influido el conocimiento del viñedo. Eso le da una clara diferencia a los vinos, para darle un origen”, dice Galante. En el vino se confirma que los mejores hallazgos vienen de ver con detenimiento el terruño propio.

*Casa Oliveira que distribuye los vinos de Bodegas Salentein en el país, preparó una promoción para todo el mes de abril: tendrán precios especiales  en más de 6
restaurantes de Caracas (como Moreno, Leal Restaurante, La Esquina, Olio restaurante, Veranda, Santo Bokado y Taiko) y actividades de degustación y promoción en puntos de venta como Licores Mundiales y Licoteca. En Ig están como @taninoswinenews

*El día del malbec recuerda que el 17 de abril de 1853 el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento decretó la renovación de la industria vitivinícola de su país y ordenó la
introducción de nuevas cepas, especialmente varietales franceses, entre ellos el
malbec. Esta uva encontró en tierras sureñas un terruño apto para desarrollar sus atributos. Ahora es la variedad emblemática del vino argentino.

Fotografías Cortesía Bodegas Salentein

 

La diferencia entre vinos varietales y de ensamble por Guillermo Vargas

Por Guillermo Vargas

Generalmente se denomina vino varietal al que se elabora con una sola variedad de vid o cepa; sin embargo la legislación de la Unión Europea, considera también varietales a los vinos que contienen un mínimo de 80 % de vinos de una sola cepa, la que puede darle el nombre.

Vino de ensamble es el producto de la unión de vinos de varias cepas, generalmente del mismo viñedo; se elaboran por separado, aprovechando los aportes de las uvas, en aroma, color, acidez y estructura, que cada enólogo ensambla a su criterio, buscando que la combinación sea mejor que cada uno de los vinos solos.

Los aportes de las cepas están ligados al suelo y clima donde se cultivan, lo que se denomina el “terroir”; que influye en los aromas y gustos de las uvas y los vinos obtenidos. Bajo este criterio nacen los vinos europeos, adoptándose la zona de producción para nombrar al vino, sin tomar en cuenta el nombre de sus cepas, sea una o varias. Son ejemplo los vinos Bordeaux y Bourgogne, en Francia, los Barolo y Chianti, en Italia, los Rioja y Jerez en España, los Oporto y Bairrada, en Portugal, entre otros. En muchos casos no se coloca en la etiqueta el nombre de las cepas y sus proporciones en el ensamble, dándole mayor importancia a la zona de origen.

Se señala que fueron los alemanes los primeros en llamar los vinos por el nombre de las cepas, con vinos de cepas como: Riesling, Sylvaner, Gewürztraminer y Chardonnay, de características tan típicas que se disfrutan solas.

Esta opción se trasladó a Francia, Italia y España, con las cepas Chandonnay, Sauvignon, Pinot Noir, Pinot Grigio y Alvariño. Lo cual fue utilizado luego en Estados Unidos y Australia, por la restricción del uso de nombres de zonas europeas, adoptado también en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Sudáfrica, Nueva Zelanda, India, Tailandia, Perú, Venezuela y otros.

Con los varietales se facilita, la elección del consumidor que se inicia en el consumo de vino; siendo sencillo escoger entre Malbec, Syrah y Tempranillo, o entre Sauvignon y Chardonnay.

Sin embargo la misma cepa cultivada en condiciones diversas de suelo y clima, le imprime al vino cualidades que lo puede hacer diferente; por lo que finalmente la zona o “terroir”, es muy importante.

Lo ideal es empezar por los vinos varietales para luego incursionar en los de ensamble, en ambos casos disfrutando al máximo cada uno de ellos.

Fotografía tomada de GQ México

 Vino rosado, mitos y realidades      

 

Por Guillermo Vargas (guillermo.vargasg@gmail.com)

Existe la falsa creencia de que el vino rosado es un vino de mala calidad. Algunos, por desconocimiento del tema enológico, no lo consideran vino. Un vino rosado es como un tinto, elaborado con una maceración corta antes de la fermentación; luego del despalillado, se dejan las uvas en contacto con el mosto por unas quince a veinte horas, a unos 10° C -maceración pelicular en frío- para que desprenda ligeros pigmentos, finos precursores de aromas y suaves taninos; obteniéndose el color, olor y gusto característicos. La duración de la maceración dependerá de la intensidad de color y la estructura tánica deseada; luego se separa el mosto, se prensa la uva, y ambos mostos -gota y prensa- se fermentan en ausencia de pieles y semillas como si fuera un vino blanco.

Curiosamente nos iniciamos en el consumo de vino con los rosados; nos llama la atención su suave sabor algo dulce; por lo que consideramos principiante a todo aquel que lo toma. Se usan expresiones ambiguas como: “no tomo vino rosado, porque yo sé de vinos”,  catalogando al rosado como un vino corriente. Sin embargo, existen excelentes vinos rosados. Su sabor y aroma típicos se deben además del tipo de vinificación, a las cepas utilizadas, como syrah, cabernet sauvignon, tempranillo, garnacha, mourvedre y barbera, entre otras.

Es importante destacar que los vinos rosados también aportan sustancias antioxidantes y cardio-protectoras; poseen aromas a frutas como frambuesas, fresas y cerezas; son deliciosos y de fácil consumo en cualquier ocasión, siendo ideal tomarlos fríos y en su primer año de vida. Los vinos rosados secos y abocados armonizan bien con comida de sabores exóticos como la china y tailandesa; igualmente con sushi, cebiche y además con pastas, risottos y paellas; mientras que los semi-secos y semi-dulces, son excelentes acompañantes de postres y frutas frescas.

En el mercado se encuentran rosados clásicos como los españoles Rioja, Ribera del Duero, Navarra y Valdepeñas;  los franceses Languedoc, Provence y Anjou;  los italianos de Toscana, Piamonte y Véneto; así como los chilenos, argentinos y californianos.

En Venezuela actualmente Bodegas Pomar, ha lanzado un excelente vino rosado, entre su nueva línea de vinos jóvenes de la cosecha de marzo 2016; elaborado con la cepa syrah, presenta un color rosado muy elegante, con típicos aromas varietales y frutales; suave y equilibrado en boca, ligeramente abocado, de muy agradable final.

 

guillermo.vargasg@gmail.com

 

Porqué es saludable tomar vino

Por Guillermo Vargas (guillermo.vargasg@gmail.com)

Tomar vino es un disfrute, una experiencia sensorial, un placer y una afición. Cuando tomamos vino no lo hacemos como una bebida alcohólica sino como un complemento de nuestra alimentación. Si nos acostumbramos a acompañar las comidas con él, es difícil regresar a otras bebidas.

El vino bien maridado con los alimentos representa la alianza perfecta desde el punto de vista saludable y placentero. Cuando lo tomamos, nos abre el apetito, estimulándose la secreción de jugos gástricos que intervienen en la digestión de los alimentos. Debemos evitar el consumo de vinos sin acompañarlo con alimentos porque nos puede generar acidez estomacal; de allí se origina la famosa “tapa española”, que acompaña cada copa, cuando estamos degustando el vino.

Un ejemplo perfecto de armonía es la placentera sensación que produce la fusión de un pescado o de frutos de mar con un vino blanco fresco, o el ensamble perfecto de la grasa láctea de los quesos y el gusto recio de las carnes rojas, con los compuestos fenólicos de los vinos tintos.

Por otra parte, debemos resaltar que los vinos tienen componentes que provienen del mosto, de la piel y la semilla de la uva, blanca y tinta, que son excelentes para nuestra salud.

Numerosas investigaciones revelan que algunas de estas sustancias, especialmente los polifenoles, entre ellos los ácidos fenólicos, los flavenoides y antocianos como catequinas, quercitina y resveratrol, pueden tener efecto antioxidante sobre la lipoproteína de baja densidad (LDL), además de acción antiateromatosa, antiagreganteplaquetario, antiinflamatoria y vasodilatadora; con lo cual se ha evidenciado la disminución, en algún grado, de los niveles de colesterol en la sangre, de la incidencia de arterioesclerosis y otras alteraciones cardiovasculares, así como de la formación de tumores.

No es fácil recomendar la mejor dosis de vino para beneficiarse de sus nobles efectos;  podríamos tomar como referencia a los países más consumidores de vino del mundo, como Francia, donde se consumen alrededor de 50 litros por año por habitante y Portugal e Italia, donde se consumen alrededor de 40 litros por año por habitante.

En trabajos científicos recientes, se ha reportado que el consumo habitual de una a tres copas de vino por día, puede ser muy saludables. No obstante, el consumo de vino, como de otras bebidas, debe ser moderado, lo cual siempre será mucho más sano y  placentero.

Fotografía Tomada de Laexperienciadelvino.com

Qué es una cepa de vid para el vino por Guillermo Vargas

Por Guillermo Vargas

En viticultura, llamamos “cepa” al tronco o parte estructural y leñosa de una planta de vid, de donde brotan los sarmientos, con sus hojas y frutos; no obstante el término –cepa- en español y –cépage– en francés, lo usamos para señalar las vides cultivadas, que presentan características morfológicas y fisiológicas similares y generan un mismo tipo, llamado técnicamente “variedad”, que le da al vino el carácter, constituido por su aroma, sabor y estructura.

Estas cepas son el resultado de una gran evolución de la especie Vitis vinífera L., iniciada unos 6.000 años antes de Cristo en el Cáucaso, región cercana al Mar Negro, donde aparecieron las primeras vides; éstas fueron llevadas a Mesopotamia, Fenicia, Egipto, y luego a Creta y Grecia, continuando hacia las actuales tierras de Italia, Sicilia, Norte de África, Portugal, España y Francia, terminando su viaje entre los siglos I y V de nuestra era, en Gran Bretaña, Dinamarca y Europa Central.

Fue así que la vid estuvo plantada en variados suelos y climas, sufriendo adaptaciones, mutaciones, cruzamientos naturales y una gran selección por parte del hombre, quien escogió las mejores, en cuanto a su adaptación, producción y calidad del vino -bebida fermentada proveniente de las uvas- lo cual produjo una gran variabilidad dentro de la especie, generándose muchos tipos que hoy representan las variedades de vid o cepas, nativas de diversas zonas europeas.

Las cepas de vid para vino cultivadas actualmente en el mundo, provienen casi exclusivamente, de cepas nativas de Francia, España, Italia, Portugal,  Alemania y países de Europa Oriental, las cuales han sido introducidas desde allí, a países como Estados Unidos, Canadá, Sur África, Nueva Zelanda, Australia, México, Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, entre otros, y a zonas tropicales de países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, India y Tailandia, entre otros; donde conforman los viñedos para vino de esos países.

Estas cepas, cultivadas a nivel mundial, conservan sus características morfológicas, fisiológicas y organolépticas, porque se propagan solo por multiplicación vegetativa, es decir, por estacas, injertos y micro tejidos, para conservar su pureza genética en el tiempo.

Algunas conocidas son Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Syrah, Petit Verdot, Malbec, Tempranillo –tintas- y Chardonnay, Sauvignon, Malvoisie, Chenin Blanc y Macabeo –blancas- entre otras.

Fotografía tomada de www.bolsillofinanzas.com

Viaje a la tierra del malbec y a la apuesta de Bodegas Salentein

El 17 de abril se celebra el día del Malbec, la uva que llegó de Francia a tierras argentinas para transformarse en la cepa más emblemática de sus vinos. En este viaje a Mendoza se muestra la historia de Bodegas Salentein y cómo conquistaron el desierto. Su vino Portillo estará de promoción del 17 al 24 en varios restaurantes y tiendas de licores de Caracas a propósito de la fecha

Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)

Quien llegue al Valle del Uco, en Mendoza, Argentina, tendrá ante sí una vista que conmueve: Un cristo abre los brazos ante el valle, que sortea su naturaleza desértica gracias a las aguas que bajan del deshielo, como una bendición, desde la Cordillera.

El tema del agua en Mendoza es asunto serio. Su escasez obliga a regularla con rigor, en una región que vive gracias a sus bien contados oasis. Por eso sorprende a manera de espejismo, cuando se llega a un lugar pleno de viñedos primero, un camino de álamos que se elevan al cielo y luego, una generosa posada rodeada de verdor.

Donde antes sólo había maleza, aguarda la Bodega Salentein de sobria belleza, plantada de manera respetuosa ante la imagen de la Cordillera. En sus dominios se levanta una galería que semeja una aparición. En medio del suelo árido estalla el espacio Killka, de discreta elegancia, que muestra una colección permanente de arte argentino contemporáneo digna de la visita. Allí también hay un restaurante donde preparan sus propuestas con lo que se da en la región.

Frente a la galería, se levanta un templo con la serenidad que inspira gratitud. Y al final del trayecto, aguarda una posada generosa, rodeada de viñedos, ideada para las selectas visitas que desean conocer los secretos de vino en manos del equipo de Salentein.

Hace 15 años este valle no tenía la secuencia de bodegas de ambiciones que ahora ostenta. En ese cambio, cuentan, fue clave la mirada de largo alcance del fundador de Salentein, un empresario holandés retirado que decidió dedicarse a elaborar vinos de alta gama, apostó por esa tierra contra todo pronóstico, compró viñedos que se extienden por 22 kilómetros y más de una década después, ve confirmadas sus intuiciones.

Salentein tiene la historia contundente de quien crece con vigor. El lugar fue una buena apuesta para su gruesa inversión. “Aquí los días son cálidos y permiten que la uva madure. Las noches son frescas, por lo que preservan el nivel de acidez y los aromas. Por eso conseguimos uvas de más color, excelente concentración y acidez natural”, explican.

Los viñedos tienen una particularidad: van desde 1.000 a 1.600 metros sobre el nivel del mar, y en esas gradaciones, ahora prosperan las uvas que pueden expresarse de manera distinta. El reto es conseguirles el mejor lugar según su personalidad.

Ahora, en bodegas como ésta, se esmeran por entender con más detenimiento qué dice la tierra. “El trabajo es identificar lotes distintos. Así como antes se habló de Argentina, luego de Mendoza, ahora se habla, por ejemplo, del Valle del Uco. Esa diferenciación además viene de pequeños viñedos. Micro terruños”, cuenta el veterano José Galante, quien durante 34 años fuera el enólogo de Catena Zapata, y desde 2010 está a cargo de los vinos Salentein.

Lo cuenta en una bodega de hermosura tan serena que recuerda a un templo. La misma que ha merecido reconocimientos planetarios por su propuesta arquitectónica.

Esas certezas que antes estaban sólo en el Viejo Mundo del vino, llegan al Nuevo, como el paso siguiente para diferenciarse. Mientras se escuche con más detenimiento la tierra propia, se podría brillar mejor afuera. “En los últimos años, en Argentina ha habido una evolución hacia vinos con caracteres más frutales. Antes eran oxidados. Con mucho roble. Ha influido el conocimiento del viñedo. Eso le da una clara diferencia a los vinos, para darle un origen”, dice Galante.

Ya decir Malbec argentino no basta. Ahora lleva el apellido de su región porque se entiende que allí, esa uva, en manos de esa bodega, tiene una expresión distintiva. Al final, en el vino también se confirma que los mejores hallazgos vienen de ver con detenimiento el terruño propio.

*Casa Oliveira que distribuye los vinos de Bodegas Salentein en el país preparó una promoción de su vino Portillo Malbec en varios restaurantes de Caracas, entre ellos, La Esquina Caracas, Taiko, Hotel Pestana. También en tiendas de licores como Licores Mundiales, Licoteca, Celicor boutique y Hieylic. En Ig están como @taninoswinenews

Los consejos de las mujeres catadoras

En Venezuela se ha dado una peculiar conjunción: mientras en el resto del mundo ser sommelier es un espacio en el que dominan los hombres, aquí son más las mujeres que apuestan por este oficio. Ellas muestran cómo catar y acercarse con los sentidos despiertos a un vino, una cerveza, los destilados, incluso al té, el aceite de oliva, el café o al agua, con un lenguaje y entusiasmo que las distingue.

Cuando Dayana Medina llegó a su primer concurso internacional como sommelier en Canadá se enteró de algo peculiar: era la primera mujer latinoamericana que estaba en esa contienda dominada por olfatos masculinos. Entonces eligieron a los 10 que destacaban por su estilo. Y ella figuró en esa lista. “Dijeron que no habían visto algo así. Un estilo sensual de proponer la cata, con calidez y elegancia”, recuerda ahora quien se formara hace 20 años junto a Leo D’ Addazio en Puerto Ordaz y quien con él ha liderado la Academia de Sommeliers de Venezuela. Allí ya han graduado 400 pupilos en su cruzada que desde hace 10 años trajeron a Caracas. “70 % de los que se han graduado son mujeres”, constata Medina. La tendencia estuvo marcada en el inicio por el buen olfato de D´Addazio. “En ese momento tuvo la inteligencia de formar más mujeres porque decía que en un país machista, a una mujer le aceptarían mejor la sugerencia sobre un vino”.

“Esa peculiaridad se da sólo en Venezuela. En el resto del mundo suele ser un territorio más masculino” constata Vanessa Barradas, quien se formó en Puerto Ordaz entre las primeras camadas de sommeliers que aprendieron allí junto a D’ Addazio. Entonces Barradas tenía 19 años. Hoy se dedica totalmente a este oficio ofreciendo catas particulares y dando clases. “Hace 10 años, cuando la Academia comenzó en Caracas, nadie sabía que era un sommelier”. Y aunque el vino fue el principio, ahora también se decanta por acercar a otros a las distinciones posibles en las cervezas artesanales o el ron: es embajadora en Venezuela del ron guatemalteco Zacapa.

La incansable Belkis Croquer también se inició con antelación. Hace 20 años comenzó a trabajar en la importadora de vinos Casa Oliveira donde permanece. Estudiaba ingeniería química, le gustaba compartir lo que sabe en clases y todo coincidió. “Me enviaron a estudiar a España, Portugal, Chile, Argentina y Francia. Se les ocurrió luego que era buena idea enseñar la cultura del vino. Hace 17 años eso no era lo habitual”. Hoy en día Croquer parece multiplicarse: ofrece clases de Introducción a la cultura del vino en varias escuelas de cocina del país, da clases en la Academia de Sommeliers, acompaña las cenas enogastronómicas de Casa Oliveira, ofrece catas de vino, ron, cerveza, incluso aceite de oliva y agua. Y con su presencia serena, sigue multiplicando el saber del vino.

Esta generación de mujeres venezolanas que presentan los atributos de vino, del ron o del té han desarrollado, cada una con sus variantes, un lenguaje propio, que parece diferenciarlas. También catas ajenas a los lugares comunes. Ingrid Robles, diseñadora gráfica y sommelier, descubrió las posibilidades del oficio y comenzó a proponer catas con los ojos vendados, otras donde armoniza el vino con música e incluso ha desarrollado un estudio, al que bautizó Wine Tone, para ofrecer herramientas a quienes quieren describir un tinto o un blanco con una gama de colores más amplia que las habituales. “Me parece fundamental sensibilizar. Eso te abre posibilidades, porque además es rico sentir”. Es así como en sus catas con música, luego de presentar los vinos, puede asociar las burbujas con “My Way” de Frank Sinatra. Y en las catas de ojos vendados, da a tocar texturas o permite percibir aromas para luego descubrir una tonalidad. “Allí te das cuenta que los colores saben. Suenan. Tienen aromas”.

Cual pitonisa, Dayana Medina sabe detectar el ánimo de su audiencia para procurar ofrecer en sus catas algo más que las señas de un vino. “Manejo las emociones. Si siento que falta alegría, pues les doy alegría. Si andan decaídos, subo el ánimo con cosas positivas. A veces eliminamos los miedos en una cata: tengo un caldero donde los quemamos. He dado también mis discursos de tolerancia cuando hace falta. Y la gente sale feliz”, dice quien ha ideado catas asociadas al feng shui, otras para invitar a la prosperidad, unas formales o las hedónicas. Así como ha estado en concursos internacionales como jurado, también la llaman para ofrecer catas en fiestas o eventos. “Es una mezcla de ofrecer conocimiento y hacer catarsis con ellos”.

Belkis Croquer sabe lo esencial que es tejer un ambiente propicio en cada ocasión. “Es importante romper el hielo. Que la gente no sienta que el vino es inalcanzable o complicado. Darle tips de conocimiento de manera divertida, para que lo experimenten de forma sencilla. A veces la gente piensa que debe saber mucho de vino para disfrutarlo. Por eso procuro un lenguaje sencillo”. En su caso, las audiencias pueden ser muy diversas: desde los alumnos de una escuela de cocina o los asistentes a una cena, hasta ocasiones más imprevisibles. “Me ha tocado ofrecer catas para celebrar matrimonios o divorcios”.

Aunque el vino sea lo más usual, la atención de los sentidos se puede enfocar en destilados, aceites, incluso agua. “Muchas se están especializando en distintas materias: hay quienes se están formando para catar habanos”, constata Medina. Jennifer Ramírez optó por especializarse en algo poco usual: las catas de té. Hizo su curso en la Academia de Sommeliers, estudió en la escuela argentina del té y creó un proyecto llamado Tomar té Venezuela, en el que propicia la cultura por esta bebida. “El té es mágico. Te ayuda a ser una persona paciente. Tienes que cumplir varios pasos y si quieres analizarlo, necesitas concentración. Eso te permite un momento relajado que yo tengo por lo menos una vez al día”.

En la avanzada de los sommeliers locales es mucho lo que ha cambiado. “Cuando comencé en esto la gente sólo tomaba whisky en restaurantes. La manera como se abría el vino era terrible”, recuerda Medina y tras varios años de cruzada es otro el panorama que existe. Croquer también lo suscribe. “Antes en muchos restaurantes pensaban que los vinos se servían a temperatura ambiente. O los guardaban al lado de la cocina o al sol. Hoy en día los refrescan. Los guardan mejor. Ha evolucionado mucho. El vino es como una dama, hay que tratarlo con cariño”. Ellas, por su parte, reivindican y brindan por el oficio que eligieron. Ingrid Robles lo resume por su parte: “Te permite sensibilizarte y disfrutar más. Te cambia”.

Aquí comparten sus consejos:

“La humildad es fundamental. Hay que estar con los sentidos atentos ante cualquier cosa, porque sólo así descubrirás cuándo tienes ante ti algo grande. Si estás esperando al mejor, tu ego no te deja catar. Hay gente que también tiene miedo a disfrutar. Hay que enseñarles eso. Y estar abiertos a probar”, dice Dayana Medina (@dayasommeliere)

“En una cata, lo primero es ser objetivo. No dejarse llevar por lo que te transmita la botella. Y luego involucrar todos los sentidos. Procurar un lugar adecuado, con la luz propicia y sin olores fuertes. Y regalarse el momento para disfrutar esa bebida”, cuenta Belkis Croquer (@belkiscroquer)

“Mi consejo es que prueben con la mente abierta. No pensar que si ves un corcho sintético, es malo. O no decretar que no te gusta el vino tinto. Hay que probar concientemente y desarrollar la memoria olfativa, oliendo todo a tu alrededor”, dice Vanessa Barradas (@vanessasommlier)

“En este oficio hay que desarrollar los sentidos y estudiar con atención y entrega. Si te entregas a la copa, el vino no se razona, se siente” dice Ingrid Robles (@ingridcrobles, @winetone)

“En las catas se disfruta y aprende. Pero el momento de disfrutar un buen vino o un té, es en buena compañía, en un sitio donde estés cómodo. No importa si el resto no sabe del tema”, dice Jennifer Ramírez (@JRamirezv @tomartevzl