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La década de los Chocolates Franceschi con cacaos de su centenaria hacienda familiar

Chocolates venezolanos hechos desde la plantación

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

En el 2008, cuando la sexta generación de la familia Franceschi decidió elaborar chocolates artesanales con los cacaos de la hacienda familiar, comenzaron literalmente en pequeña escala: en una mesa, con una tostadora casera y descascarillando a mano.

Una década después suman varios orgullos en su haber. Cuentan con tres líneas de chocolates, reconocimientos internacionales, exportan a varios países como Perú y Panamá y son consecuentes con su propósito inicial.

¨Quisimos desarrollar un chocolate que mostrara los atributos de los distintos cacaos de Venezuela. En el 2008 nació Chocolate San José, que en el 2013 se convirtió en Franceschi chocolate. Hubo un trabajo arduo de investigación,  laboratorio, de ensayo y error. Este 2019 cumplimos 10 años¨, comparte Claudia Franceschi, artíficede la idea.

De una Hacienda centenaria a las tabletas

Desde sus inicios contaron con una maravilla de raíces profundas. La familia Franceschi comenzó su historia en el cacao desde 1830, cuando llegó su ancestro Vicente Franceschi desde Córcega y comenzaron la siembra de cacaos en la Hacienda San José apostada en El Pilar del estado Sucre en Paria.

En los años 90 la quinta generación de la familia, -liderada por Vicente, Juan de Dios y Alberto Franceschi- dio un vuelco a la historia: comenzaron la cruzada de rescatar en todo el país cacaos criollos. Los mismos que representan sólo el uno por ciento de la producción mundial y que en Venezuela se manifiestan con una diversidad inédita de más de 30 variedades.  Desde entonces cuentan en su hacienda con siete tipos de estos cacaos de alta pureza.

En su fábrica caraqueña, donde se dan procesos semi artesanales y semi industriales –por ejemplo, empacan a mano cada tableta-  procesan el licor de distintos cacaos que llega desde Paria. Allí no sólo trabajan con sus cacaos. También con los de productores de lugares como Sur del Lago.

Sus dos primeras líneas son la Fina, elaborada con cacaos trinitarios Sur del Lago, Carenero y Río Caribe al 60 por ciento y la más encumbrada, que traduce la riqueza de tres cacaos criollos en chocolates al 70 por ciento: Canoabo, Choroní y Ocumare. “Esa línea es Tree to bar. Debe haber pocos chocolates en el mundo con ese porcentaje de cacao criollo venezolano¨.

En el 2018 estrenaron su tercera línea: Extra Dark de tres cacaos trinitarios o deltanos al 70 %. ¨Nuestras líneas tienen el mismo porcentaje para mostrar cómo cada variedad de cacao sabe distinto. Cada uno tiene su personalidad¨.

Mientras en el mundo se propaga la tendencia de los chocolates Bean to bar (de la semilla a la barra), ellos parte desde la siembra. «Cuidamos 14 pasos desde el cuidado de la planta hasta el empaque del chocolate que se hace a mano».

Con sus tabletas buscan contar esos atributos de distintos cacaos de Venezuela. ¨El cacao venezolano es muy aromático y persistente en su sabor.  No hay que agregarle mucha azúcar, ni leche o esencias para que sepa bien. Hay tantas variedades desde Sur del Lago a Paria en las que se consiguen notas a nueces, melaza, mieles, a frutas tropicales. Es muy complejo, suave y delicado¨, comparte Franceschi. Por eso se celebran los chocolates elaborados totalmente con cacaos de Venezuela.

*Dónde conseguirlos: En lugares como Farmatodo de Caracas,  Cacao de origen (La Trinidad) o Licoteca. Sus redes: @FranceschiChoco

Aquí pueden ver el video de Venezuela con gusto para Hispano post sobre Chocolates Franceschi

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La cruzada de chocolate de los Franceschi

Cuando Claudia y Mariela Franceschi decidieron elaborar chocolate artesanal con los insignes cacaos de las cosechas familiares, comenzaron literalmente en pequeña escala. “No teníamos dinero para hacerlo”, recuerda Claudia.  Con un ventilador descascarillaban el cacao en una labor que a veces culminaba ella manualmente, mientras esperaba en el trafico caraqueño. Una tostadora casera les servía para tostar el cacao.

Contaban sí, con una maravilla de raíces profundas. Ellas son la parte de la sexta generación de la familia Franceschi, que desde 1830 tiene una siembra de cacaos en Paria. La misma donde su padre y tíos decidieron comenzar la cruzada de rescatar varios cacaos criollos que ahora se reproducen tras un encuentro afortunado. El italiano Gianluca Franzoni, llegó de trabajo a Venezuela, se interesó por el cacao, los invitó a sembrar los mejores que él se los compraría y al llegar a Italia creo la reconocida firma Domori. Y los Franceschi retomaban con ahinco una historia que llevaban en sus genes.

Tenían variedades de cacao de la zona. Buscaron por el país los desperdigados criollos, abandonados a veces a su suerte. Ahora cuentan con 8 variedades de los cacaos más insignes y excepcionales de semilla blanca. Con éstas granos, la sexta generación comenzó a hacer chocolates artesanales en el 2008 de manera autodidacta y en una mesa prestada: la del bombonero Sander Koenen. Poco a poco pasaron de la licuadora al Termomix. Gracias al ensayo y error comenzaron con tres líneas en el 2009. Y ese chocolate de excepción que logran con la nobleza de esos cacaos, permitió que crecieran en máquinas, espacio, fieles y reconocimientos internacionales.

Ahora, estrenaron nuevos cambios en su fábrica artesanal y Chocolates Franceschi tiene dos líneas: Fina y Premium. En cada barra se cuenta de qué cacao provienen y en qué porcentaje. La más encumbrada traduce la riqueza de tres cacaos criollos en chocolates con 70 % de este grano: allí están el Canoabo, Choroní y Ocumare. “Debe haber pocos chocolates en el mundo con ese porcentaje de cacao criollo venezolano. La gente enloquece afuera con estos sabores. Nuestro cacaos son frutales, aromáticos. Tenemos una enorme diversidad y la queremos mostrar”, cuenta Claudia desde su pasión manifiesta.

Ellos se han encargado de apostar por los mejores cacaos y ofrecer chocolates que hablan de cada origen. Mientras en el mundo se propaga la tendencia de los chocolates Bean to bar (de la semilla a la barra), ellos van mucho más alla. «Somos del árbol a la barra. Cuidamos todos los pasos desde el cuidado de la planta hasta el empaque del chocolate que se hace a mano. Muchos de esos pasos son manuales», dice desde el conocimiento y la convicción del enorme potencial del excelente cacao venezolano.

*Dónde conseguirlos: La línea fina está en 15 Farmatodo de Caracas, en Madame Blac (Las Mercedes), la cadena Fresh Fish, Cacao de origen (La Trinidad), La Praline (Los Palos Grandes). También en Centro Cacao del aeropuerto de Margarita y en Chocolates La Mucuy de Mérida. Su Twitter: @FranceschiChoco