Un cortometraje en homenaje a quienes apostaron por los viñedos venezolanos de Bodegas Pomar

Por Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Hace 32 años, lo que ahora se cubre de viñas en Altagracia era una continuidad del paisaje rodeado de cujíes. Hoy en día, aquella apuesta que comenzó por probar que sí se podía hacer vino en el clima tropical venezolano, permanece y siguen prosperando las uvas que permiten elaborar vinos jóvenes y frizzantes, sus varietales y reservas, los espumosos logrados con el método tradicional utilizado en Champagne, un vino de consagrar y la sangría, que se multiplica a buen ritmo en el país.

José Gregorio “Goyo” Cortéz, con 29 años en Pomar, es el enólogo de la casa. Entre sus logros durante casi tres décadas está el haber sido artífice de la sangría Caroreña. “En 1998 queríamos hacer una sangría. Hicimos 600 pruebas y 200 con público.  Nos cambió la vida. Ahora hay nuevos viticultores en Lara que se han iniciado en la práctica para surtirnos de parte de las uvas para la bebida”.  Los vinos se siguen multiplicando como muestra de los buenos frutos de la tenacidad.

Para honrar el trabajo de personas como él, en Bodegas Pomar estrenaron un cortometraje bautizado Los Tres HermanosUn milagro en Carora, una historia que busca reconocer el trabajo con visión a largo plazo de quienes apostaron por estos vinos venezolanos. Es una producción audiovisual que planean mostrar en más de 70 salas de cine del país y en el canal de YouTube de la marca.

Allí se narra la historia de un lutier, un quesero y un poeta, tres hermanos de la región que, desde lo que hacen, son parte de esta apuesta en Altagracia. No es casual que el poeta se llame Gregorio y consiga su destino trabajando en estos viñedos. “Es un reconocimiento a los visionarios que hace más de tres décadas decidieron trabajar en una tierra árida y ser parte del milagro de nuestros viñedos”, compartió Beatriz Pachano, gerente de categoría de vinos y sangría de Bodegas Pomar. Un esfuerzo que permite cosechar en dos vendimias anuales las uvas que se transforman en estos vinos logrados en el trópico, a pesar de que en sus inicios parecía un sueño improbable. 

*El cortometraje estará disponible en el canal de YouTube de  @BodegasPomar y en salas de cines en toda Venezuela. En las redes: @ClubPomar.

Visita a los viñedos de Bodegas Pomar en la fiesta del Sarmiento

Por Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Ramón y Luis Fernandez, del restaurante Ajilao, en Carora, ponían a las brasas longanizas, pimpinetas, chistorras de chivo y chorizos elaborados en la región. La madera que allí se quemaba se despedía de una vida útil con historia: eran los tallos de los viñedos podados en la más reciente vendimia de Bodegas Pomar. Se repetía así, en versión local, un ritual europeo que consiste en aprovechar esos sarmientos que, al quemarse, despiden aromas benignos para la parilla.

Fue la séptima edición del Festival de Sabores al Sarmiento, que de ahora en adelante se celebrará en los viñedos de Altagracia, en Lara, y que en esta ocasión reunió a más de un centenar de visitantes. La actividad es parte de la agenda que organiza el Club Pomar durante todo el año para quienes deseen conocer las tierras donde se elaboran los vinos hechos en el país.

 

Hace 30 años, lo que ahora se cubre de viñas en Altagracia era una continuidad del paisaje rodeado de cujíes. Hoy en día, aquella apuesta que comenzó por probar que sí se podía hacer vino en el clima tropical venezolano, permanece y siguen prosperando las uvas que permiten elaborar tres vinos jóvenes que lanzaron hace un año en lugar de los Terracota, sus varietales y reservas, cinco tipos de espumosos logrados con el método tradicional utilizado en Champagne, un vino de consagrar y la sangría, que se multiplica a ritmo de vértigo en el país.

José Gregorio “Goyo” Cortéz, con 28 años en Pomar, volvió al cargo de enólogo de la casa. Entre sus logros durante casi tres décadas está el haber sido artífice de la sangría Caroreña. “En 1998 queríamos hacer una sangría. Hicimos 600 pruebas y 200 con público. Comenzamos con 5000 cajas y en la actualidad se venden de 8000 a 9000 diarias. Nos cambió la vida. Ahora hay nuevos viticultores en Lara que se han iniciado en la práctica para surtirnos de parte de las uvas para la bebida”.  Los vinos se siguen multiplicando como muestra de los buenos frutos de la tenacidad.

 

*En Instagram: @clubpomar

La nueva línea de vinos jóvenes de Bodegas Pomar

 

Por Guillermo Vargas 

Bodegas Pomar, empresa que elabora vinos en Venezuela, con uvas procedentes de sus propios viñedos en Altagracia, estado Lara, acaba de lanzar al mercado su nueva línea de excelentes vinos jóvenes, en sus tipos blanco, rosado y tinto, los cuales se caracterizan por su frescura, frutosidad y elegancia.

Son vinos elaborados con uvas seleccionadas por su excelente calidad, luego de un paciente seguimiento del proceso de maduración y una acertada decisión del día de vendimia, que antecedió al riguroso y moderno proceso de vinificación. Dicho proceso, fue orientado a exaltar y respetar las características varietales presentes en cada una de las cepas de donde proceden.

Pomar Blanco, es un vino de color dorado pálido, de excelente tonalidad; de aromas frescos, con notas cítricas y de manzana verde, típico de sus cepas chenin blanc y malvoisie; suave en boca, de buen cuerpo, con una equilibrada acidez y un final muy agradable y elegante.

Pomar Rosado, elaborado con la cepa syrah, con un leve tiempo en contacto del mosto con sus pieles, previo a la fermentación, para obtener su bello color, sus finos aromas y unos taninos delicados y suaves; en nariz se pueden apreciar delicados aromas a fresa y frutos confitados; en boca revela un gusto suave y equilibrado, con un fino, agradable y abocado final.

El vino Pomar tinto se caracteriza por un bello color rubí medianamente intenso; de aromas frescos y complejos, con recuerdo de frutos rojos maduros, típicos de sus cepas Tempranillo y Syrah; en boca presenta una buena estructura, con taninos jóvenes de buena astringencia y un final largo y persistente.

Son vinos fáciles de consumir, que maridan perfectamente con nuestra rica y variada gastronomía venezolana; ideales para aquellas personas que buscan en sus momentos de informalidad, un vino de alta calidad.

Viaje a los viñedos de Pomar en Lara

Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)

Guillermo Vargas, enólogo asesor de Bodegas Pomar, recorre el verdor de los viñedos de Altagracia en Lara y recuerda con claridad cómo, hace 30 años, esas tierras eran similares a las vecinas: el árido dominio de cujíes, cardones y tunas.

Ahora, en 110 hectáreas, prosperan nueve de las 12 cepas que se adaptaron con más soltura a la novedad del trópico. En ese entonces, Vargas y el equipo de Bodegas experimentaron con 36 variedades. Entonces era una apuesta arriesgada. “No había en ese momento viñedos comerciales en el trópico. Existían unos experimentales en la India. Pocos creían en esto”.

Tres décadas después confirman que ese sueño, aunque parecía improbable, es una gustosa realidad. La apuesta inicial la Empresas Polar y Casa Martell de Francia. Pero esta última luego se retiró. Vargas puso en práctica allí sus tesis de enología en Madrid, donde precisamente estudiaba la posibilidad de sembrar esas tierras de Altagracia con vides para el vino.

Allí prosperan las cepas para sus cinco espumosos hechos con el método champenoise ideado en la gélida Champagne, pero en este caso replicado en las bodegas que aguardan en las cálidas inmediaciones de Carora. También sus vinos Terracota, varietales crianza y los reserva. Incluso el vino para consagrar Eclesia, un blanco moscatel elaborado bajo las indicaciones de la iglesia. Esas uvas, más las que crecen con productores independientes apoyados por ellos en Zulia y Lara, sirven para además para elaborar la sangría caroreña que se reproduce para calmar la sed que despertó desde su creación en el 2002.

Desde hace siete años Vargas es el enólogo asesor de los vinos que ahora están a cargo del joven de 32 años Pedro Carrasco, quien a finales de 2012, se fue a estudiar enología en Chile tras trabajar desde el 2006 en la bodega. Mientras muestra el lugar donde elaboran blancos y tintos, cuenta que ahora los vinos son del primer prensado de las uvas. “La tendencia es que conserven su frescura y frutosidad. Y en los tintos, maceramos antes de fermentar, para lograr más color aunque no tanta tanicidad”.

Desde que Vargas se “jubiló” hace siete años, descorchó una activa e incansable agenda con Club Pomar. Esa propuesta, liderada por María Isabel Willson y ya con cuatro sedes en todo el país, el enólogo oficia cursos y lidera las visitas. Las mismas que comenzaron temprano en la bodega, en 1992, para dar a conocer ese prodigio en el que pocos creían. Y si bien las rutas más conocidas son las de vendimia, en realidad durante todo el año tienen una vital agenda de recorridos para distintos gustos.

Allí, recuerda Rosángela Hernández, amable y dispuesta organizadora de estas agendas, reciben más de 1200 personas al año. «La ruta de la uva, por ejemplo, no solo muestra la bodega, donde compartimos una cena con un chef venezolano. Al día siguiente recorremos Carora, mostramos lo que hacen sus emprendedoras, su arquitectura y el trabajo de la orquesta juvenil. Es conmovedor”. Se suma el recorrido en bicicleta de 15 kilómetros en viñedos, con visita a la bodega. Todos aportan el buen sabor de un logro tenaz que se agradece.

Fotografía cortesía Bodegas Pomar