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Javier David Volcán Restaurantes

La mesa de navidad de Casa Mejillón

Tengo mejillón, tengo caracol y tengo raya. Entonces vamos a ver como los ponemos. Mi estrella es el mejillón, así que va en la hallaca. El caracol, vamos a meterlo en la ensalada, y la raya la metemos en el pan y armamos la navidad.

Venir a La Guardia fue un asunto de causalidad. No creo en la casualidad. Estaba enamorada de un hippie amante del turismo y no teníamos donde vivir cuando nos vinimos a Margarita. Un amigo nos consiguió una casa hermosísima, que está justo al lado de la posada. Nos mudamos ahí, y la gente de la comunidad nos ofreció los terrenos donde está ahora construida Casa Mejillón. Compramos dos terrenos y el mío estaba apto para construir. Nunca había construido nada. Ese novio que tenía me animó para hacer la posada que hoy tengo.

Soy Comunicadora Social. Me fui 5 años a Australia y estudié Hotelería y Cocina. Ahí trabajé en restauración. Cuando volví no sabía en qué iba a trabajar. No me gustaba el tema de la remuneración y los horarios del sector hotelero, ni estar encerrada en esos edificios con poca luz. Yo soy un alma libre. Cuando vine estaba segura que quería vivir en un lugar aislado, tranquilo, muy cercano a la naturaleza.

Cuando construimos Casa Mejillón, veíamos que pasaba muchísima gente con carruchas, cargando cosas. Se lo montaban en sacos, lo llevaban en motos, y para mí era un misterio. En La Guardia se sacaba muchísimo mejillón. Yo era una de esas personas que no comía mejillón. Igual que muchos comensales que llegan, yo tenía la idea de un mejillón seco, duro, que servían en las paellas que a nadie le gusta. Cuando terminamos de hacer la posada no teníamos ya dinero y no teníamos nada que hacer.

No había huéspedes ni nada. Así que empezamos a experimentar con el mejillón. Probamos recetas. Como no teníamos dinero para la fiesta de inauguración entonces servimos los mejillones porque eran muy económicos. Cada mejillón era un pasapalo y una presentación distinta. La gente quedó impactada y metimos todos esos mejillones en un plato y lo llamamos Degustación de Mejillones. Abrimos en agosto y en diciembre llegaron los primeros clientes. Llegaron de noche. Mi experiencia en cocina era como ayudante.

Los clientes pidieron la cena y al otro día me pidieron otra vez repetir. Mi idea era solo ofrecer desayunos. Luego me preguntaron si podían traer a unos amigos que se quedaban en otro lugar. Si podían venir a comer los mejillones. La cocina de Casa Mejillón es una cocina pequeña. Tuvimos que hacer una cocina más grande en la parte de atrás, porque siempre hemos trabajado con el producto local y necesitábamos espacio para limpiar todos los, cangrejos, caracoles y mejillones que venían.

En el 2015 tuvimos una gran sorpresa. La Academia Venezolana de Gastronomía nos otorgó el Tenedor de Oro. Todo este trabajo que hicimos. Todo este sueño loco, porque fue un trabajo de soñadores ponerse a cultivar mejillones. Teníamos eso en la cabeza y de pronto era reconocido. No lo podíamos creer. La Guardia es un lugar tan apartado de la Isla. Es muy pequeño. La comunidad se sintió orgullosa de su trabajo. Fueron tomados en cuenta.

Me dijeron que el Profesor Lovera venía. Coincidió que ese año hacía mis primeras hallacas de mejillón. Yo temblaba. No sabía qué hacer. Después pensé que el deber ser era que él comiera lo que hacíamos en esta casa. El primer plato fue una cazuela de Mejillones al vapor. De los mejillones Perna perna, que nos sentimos tan orgullosos, y luego, por inconsciente, le ofrecí las hallacas de mejillón porque estaban recién hechas.

– ¿Hallacas de mejillón? ¿Pilar, qué es esto?

Me dijo que le había roto sus esquemas, no solo de la hallaca, sino del manejo de los frutos del mar. Le sorprendió el balance de la hallaca. Yo hice la hallaca de mi abuela. El mismo guiso. Solo sustituí la proteína. Quedó muy impactado y vino un par de veces más a comer y hasta escribió sobre mis platos. Un día me llamó y me dijo que me envió un presente.

-¡Avísame cuando llegue!

Era un libro (Mejillones del Parnaso, de Rafael Benítez toledano y Pepe Yáñez) Era hermosísimo. Un libro de recetas con poesía. Las ilustraciones. Es hasta erótico. El mejillón es sensual.

Yo quiero comunicarle a la gente que cualquier proteína, si sabes tratarla, respetarla y si tienes el conocimiento de tus recetas, tu puedes transfórmala en eso que quieres comunicar. Tú sientes que estás comiéndote una hallaca. No estás forzando nada. Es el mismo discurso pero con diferentes palabras.

¿Qué hacer en casa mejillón? Tengo mejillón, tengo caracol y tengo raya. Entonces vamos a ver cómo los ponemos. Mi estrella es el mejillón, así que va en la hallaca. El caracol, vamos a meterlo en la ensalada, y la raya la metemos en el pan y armamos la navidad.

Cuando el turista llega no quiere comerse un plato navideño, pero si tú le ofreces una alternativa, distinta, que rompe con tus esquemas, eso sí.

Los cocineros deben atreverse a probar. De los ingredientes humildes se pueden hacer cosas de muy buen nivel, pero hay que estudiarlo. Yo me propuse tener un menú completo basado en lo que se de cocina, todo mi repertorio que tengo en la cabeza, y ahí está. Una cena de Navidad

Pilar Cabrera y Rebeca Rodriguez 

@casamejillon

La Guardia, Estado Nueva Esparta

Por Javier David Volcán

Fotógrafo destacado en el área gastronómica y documental. Reside en la isla de Margarita desde hace 20 años. Mezcla documentación en torno a la cultura culinaria de la isla y el país , con su lado comercial haciendo fotografías publicitarias para restaurantes y el sector hotelero

8 respuestas a «La mesa de navidad de Casa Mejillón»

Maravillosa historia, maravillosa prosa y deben ser maravillosas las dos responsables de ese bello proyecto!! No puedo opinar de la parte culinaria hasta que no las pueda probar, pero el día que regrese mi primera visita será a ese maravilloso sitio de La Guardia .!!!!

Maravillosa historia Pilar, un ejemplo de emprendimiento, creatividad, inventiva, riquísima sazón, muy buena estrella… y excelente narrativa

Toda la comida de Pilar queda envuelta en su magia, sazonada con su dulzura. Simplemente maravillosa.
Gracias por compartir tu viaje.

Excelente articulo sobre una emprendedora que nos demuestra la maravilla del arte de la cocina venezolana aprovechando sus productos naturales que esta tierra bendita nos ofrece
Bellísima ilustración y fotografías. Felicitaciones Pilar y Rebecs

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