Los puentes pueden ser de chocolate por Alejandro Marius

Por Alejandro Marius @alemarius

“Cuando la noche esté, precisamente, más cerrada y más confusa, que viva todo aquel valiente que tiende un puente y el valiente que lo cruza”. Esta canción de Jorge Drexler resume de manera genial dos temas claves en nuestros tiempos: realidad y método.

Estamos viviendo un mundo lleno de confusiones y pocas certezas, y en Venezuela cada vez es más complicada la vida cotidiana en una realidad que nos empuja más a sobrevivir que a vivir. Una noche cerrada y con pocas luces describe muy bien el ánimo de la mayoría de los venezolanos que, por las múltiples carencias que se sufren en el día a día, se les hace difícil divisar las estrellas que aún siguen allí e iluminan la oscuridad. Tener certeza que vienen, y esperar con ojos abiertos los primeros destellos del alba no es una tarea sencilla.

Para poder esperar se necesita tener pocas pero grandes certezas en la vida, y además un método para estar en medio de las tinieblas. Cuando se construyen muros para encerrarse en “zonas de confort”, prejuicios e ideologías es necesario que existan personas valientes dispuestas a ir al encuentro del otro; personas con el coraje de tender puentes y otras que se arriesguen a cruzarlos.

Vivir una “Cultura del Encuentro” diría el Papa Francisco, que en el fondo resume el método más eficiente que ha encontrado el ser humano para superar las adversidades: reconocer lo que nos une, encontrarnos y ponernos a trabajar juntos.

No es una tarea fácil, porque trabajar con otro que piensa distinto, que cree en otra cosa, que trabaja de otra manera son de las cosas más complicadas porque cada uno de nosotros tiene la pretensión de sentirse dueño absoluto de la verdad. Hace falta mucha valentía, humildad, apertura de mente y corazón para trabajar en alianza con otras instituciones y construir el bien común.

“Brindemos por las clarividentes, mentes abiertas, despiertas, viajeras, de la enredadera humana que crece, que trepa y que va agrietando los muros, dejando que rayo a rayo, rayo a rayo …  entre la luz en lo oscuro”.

Esto pudiera aplicar a todos los ámbitos de nuestra convivencia ciudadana y generar iniciativas que tiendan a construir poco a poco ese tejido social tan necesario para la construcción del país.

Un ejemplo de un pequeño rayo que va agrietando muros es la colección de chocolates San Juan, porque es un #ChocolateConImpactoSocial. El 23 de Junio, en la víspera de la fiesta de San Juan Bautista, con la animación de Valentina Quintero, testimonios de emprendedoras y participación de todos los aliados, se lanzaron al mercado dos nuevas tabletas de esta colección que desde sus inicios ha contado con la bendición de sumar personas que lo han hecho posible.

En esta oportunidad, no solo Giovanni Conversi recibió en su laboratorio de Mantuano Chocolate a las Emprendedoras del Chocolate que ha formado Trabajo y Persona, sino que Gabi Valladares diseño dos nuevos empaques y se sumaron dos aliados más: el chocolate base para estas tabletas de sal marina y café es provisto por Franceschi Chocolate y el café es una colaboración del maestro barista Pietro Carbone.

Hoy día que todo pareciera complicado a simple vista, pero estas tabletas de #ChocolateConImpactoSocial, lograron amalgamar a un valioso equipo que sorteó todas las dificultades y que, sin duda, son un buen ejemplo de enredadera humana que construye puentes y agrieta muros, dejando entrar la luz en lo oscuro.

 

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